La Asociación Proyecto Hombre ha presentado este viernes 25 de junio el Informe 2020 del Observatorio de Proyecto Hombre financiado por el Plan Nacional sobre Drogas. Una de las principales conclusiones es que el número de personas que acuden a Proyecto Hombre para solicitar ayuda e iniciar tratamiento por problemas de adicción a la cocaína sigue en aumento. En este sentido, en 2020 la sustancia principal de referencia es la cocaína para el 39,1% de las personas atendidas, seguida del alcohol en un 36,1% de los casos.

Sin embargo, el alcohol continúa siendo una sustancia que genera gran cantidad de demandas de tratamiento, y junto con la cocaína suponen 3 de cada 4 ingresos (75,2%). Esto es aplicable tanto en el caso de mujeres y de hombres; si bien, entre las mujeres el alcohol tiene la mayor prevalencia mientras que entre los hombres corresponde a la cocaína.

“La normalización del consumo y la invisibilidad de las adicciones en la sociedad pueden ser factores determinantes para que estos datos sigan en ascenso”, indica Elena Presencio, directora general de la Asociación Proyecto Hombre.

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Foto: Twitter Proyecto hombre Granada

Las personas tratadas por cocaína aumentan un 8% en cuatro años

Según los datos presentados por Èlia Bellmunt, experta de la Comisión de Evaluación de la Asociación Proyecto Hombre, y analizando la tendencia de los últimos cuatro años con relación a las sustancias por las que se demanda tratamiento, destaca el incremento del 8% de las personas atendidas en tratamiento por consumo de cocaína. Si en 2016 representaban un 31,1% del total de casos atendidos, en 2020 este dato ascendió hasta el 39,1%.
En 2019 el dato era de un 35,3%, con lo que en un año el incremento ha sido importante. Más aún si se mira por sexos y con más perspectiva, en el caso de los hombres el consumo de cocaína ha crecido un 12,9% desde 2013. En las mujeres este dato es del 8,1%.

Perfil de la persona con adicción al tratamiento

Las personas con adicción que acuden a tratamiento a Proyecto Hombre responden a un perfil que apenas varía año tras año: varón, de unos 38 años de edad, con empleo y vida sociofamiliar estable. Si bien es cierto que las mujeres en tratamiento solo suponen el 16,5% de las personas
atendidas, esta cifra ha subido ligeramente en 2020 respecto al año anterior (16,1%). Las causas de por qué solo un 16,5% de las mujeres acuden a tratamiento principalmente responden a un mayor estigma social sobre la mujer que consume alcohol y/u otras drogas, y a que ellas tienen
más cargas familiares (hijos/as o padres, madres a cargo).

2020, un año marcado por el Covid

Durante la pandemia, los centros de Proyecto Hombre han seguido dando atención a las personas con problemas de adicción. Las demandas de ayuda se han mantenido estables en general y, lo más importante, la adherencia al tratamiento también.

“Ahora lo que nos debe preocupar es el futuro de estas personas, que, si ya son vulnerables, lo son aún más en momentos de crisis como estos”, señala Jesús Mullor, director del Observatorio.

Campaña #CombateLoinvisible

Con motivo del Día Internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas, que se celebra este sábado 26 de junio, Proyecto Hombre ha lanzado la campaña. Con ella, la Asociación Proyecto Hombre quiere poner de relieve la actual percepción que la sociedad tiene del alcohol y otras drogas, normalizando e invisibilizando consumos y adicciones, percibiendo de forma muy baja el riesgo que suponen.

Por ello, Proyecto Hombre, a través de la campaña #CombateLoInvisible, pone de manifiesto que las drogas y adicciones siguen estando ahí y debemos combatirlas, apostando por la prevención y la detección precoz del consumo, ofreciendo espacios, tratamientos y programas
que acompañen a las personas y su entorno.

La idea principal que se quiere manifestar con la campaña es desmontar mitos o falsedades que forman parte del discurso en torno a los consumos, que, en algunos casos, convierten datos ficticios en información creíble, y que atribuyen cualidades o excelencias a las sustancias que son inexistentes. El gran daño de los mitos, de nueva o antigua generación, es que sirven para justificar los consumos, propios y ajenos, y facilitan el inicio de los mismos.

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Foto: Twitter Proyecto Hombre Granada