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Agentes de la Policía Nacional han detenido en Granada a un varón de 51 años y una mujer de 47, ambos con antecedentes policiales por hechos similares, presuntos miembros de un clan dedicado a estafar a personas vulnerables mediante el “timo del tocomocho”.

Durante lo que va de 2021 y con este procedimiento, esta pareja habría perpetrado tres estafas en Granada, obteniendo mediante engaño provocado en tres mujeres de edades cercanas a los 80 años 2.300 euros en efectivo y joyas valoradas en más de 7.200 euros.

Se trata del mismo procedimiento de estafa conocido desde antaño como el “tocomocho”, cuyos autores interpretan, con la posibilidad de alguna variación, pero con la misma secuencia de hechos, generando en la víctima, mediante engaño, la expectativa de obtener un dinero ayudando a un tercero.

Todo ello favorecido por el personaje que hace de “gancho” quien ayuda a que, en un corto periodo de tiempo, la víctima escogida, normalmente personas de edad avanzada o enfermas, entregue sus joyas, su dinero, o ambas cosas, sin posibilidad de pensar en lo que realmente está sucediendo.

Agentes inician investigación tras primera denunca

La primera de las denuncias se interpuso en el mes de mayo, después de que una mujer, que rondaba los 80 años, fue contactada por una pareja, hombre y mujer, cuando caminaba por la vía pública y tras engañarla y acompañarla hasta su domicilio, les entregó 300 euros y 1200 en joyas.

La segunda estafa ocurrió en el mes de octubre pasado cuando el posteriormente detenido se aproximó a la víctima, una señora de 77 años, fingiendo buscar una administración de lotería por un premio que tenía que cobrar. Justo en ese momento se acercó la mujer que hacía de “gancho” la cual muy amablemente consultó el número en su teléfono móvil, certificando que era un boleto premiado, al tiempo que se ofreció para acercarlo en su vehículo. En ese momento le pidió a la perjudicada que le acompañase para no viajar sola con el varón en su coche, a lo que accedió.

Ya dentro del vehículo, el varón ofreció compartir el premio con las dos mujeres y que fuese la víctima quien lo cobrase, pero antes, para poder fiarse de ella, le pidió dinero como fianza. Como la señora no llevaba dinero en efectivo, la llevaron hasta su domicilio donde cogió varias joyas que seguidamente le entregó. Ya con las alhajas en su poder y de camino a la administración de lotería, el estafador fingió sentirse indispuesto, por lo que le pidieron que le comprase algo en una tienda de alimentación cercana. Cuando se bajaba del vehículo, le dijeron que darían vueltas a la manzana esperándola, pero no volvió a verlos más.

En noviembre se denunció la tercera estafa, siendo la víctima también una mujer de la misma edad que las anteriores. Con ella también contactó un varón con idénticas intenciones y utilizando el mismo modus operandi, el cual, igualmente apoyado en su actuación por el “gancho”, consiguieron que la mujer les entregase los 2.000 euros que retiró de su banco, hasta cuyas inmediaciones la acompañaron.

Gracias a su trayectoria delincuencial, estas personas son conocedores de que los reconocimientos de las víctimas se suelen utilizar contra ellos, por lo que tratan de modificar su aspecto físico, lo que, unido a la avanzada edad de las víctimas, dificulta el resultado de las investigaciones.

Además, se prevalecen del hecho de que algunas de las víctimas no denuncian este tipo de situaciones por los sentimientos que les generan, llegando, en ocasiones, a enfermar o empeorar su salud tras sufrir una estafa de estas características.