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A continuación podrán leer íntegramente la carta de despedida de Luis Salvador a los afiliados de Ciudadanos.

“Queridos amigos y amigas.

Las cosas iban mal, la política estaba bajo mínimos, los partidos en crisis, la corrupción campaba a sus anchas, eran momentos difíciles donde unos pocos valientes dimos un paso adelante para intentar cambiar las cosas. El primer paso La Conjura del Goya donde pusimos en marcha la plataforma civil Movimiento Ciudadano. Fue un honor formar parte de su grupo impulsor integrado únicamente por Albert Rivera, José Manuel Villegas, Fran Hervias, Juan Carlos Girauta, Javier Nart, Ana Grau, Carolina Punset, Juan Marín, César Cabo, Fran Carrillo, el en paz descanse ex ministro Antonio Asunción y yo. De los cuales ya sólo quedan tres en Ciudadanos.

Recorriendo polideportivos y platós de televisión fuimos dando a conocer una alternativa que buscaba los puntos de encuentro de nuestra sociedad en vez de enrocarnos en las diferencias. Todos coincidíamos en querer cambiar a mejor las cosas y estar dispuestos a dar la cara y a convencer para conseguirlo. Mientras cada uno, en nuestros territorios, iba sumando a más personas a esta bonita causa. Pocos meses después estábamos en campaña de europeas donde Javier Nart encabezó y el partido me cedió el honor de cerrar esa lista, que en las anteriores elecciones había cerrado el propio Nart.

Era ilusionante ir articulando un partido en nuestra provincia, a la vez que asumí el encargo de Cs de que lo fuese implantando en toda Andalucía, sugiriendo yo encargarme de cinco provincias (Almería, Málaga, Jaén, Córdoba y Granada) a la vez que Juan Marín podía ocuparse de las otras tres (Sevilla, Huelva y Cádiz). Recuerdo con mucho cariño cuando constituimos la agrupación de Granada en el Café Fútbol votando en una caja de cartón que era lo más parecido a una urna que teníamos. Recordad el lema “nuestro despacho está en la calle” cuando toda la actividad la llevábamos a cabo en las cafeterías. De ahí fuimos a las primarias para las elecciones municipales de 2015, donde salí elegido candidato a la alcaldía junto con otros compañeros y compañeras que en ese momento trabajaban cohesionados y muy ilusionados.

Entremedias Susana Díaz convocó elecciones andaluzas y Albert Rivera me pidió que encabezara la candidatura, honor que rechacé explicando al partido que si lo hacía Granada pagaría las consecuencias, al acompañarme personas bien intencionadas pero sin ninguna experiencia política por entonces. Recordando también lo que le sucedió al PA, cuando eligió la alcaldía de Sevilla frente a la de Granada, lo que le costó prácticamente desaparecer.

En esas elecciones municipales me tocó encabezar en Granada, a la vez que ir cerrando la lista autonómica en Málaga, para poder ir a los debates de campaña, haciendo especial hincapié en el debate económico en Canal Sur, e ir montando candidaturas en los pueblos de las provincias a mi cargo, y ejercer de Director de la Campaña Electoral Municipal y Autonómica en la Comunidad de Madrid. Tiempos sin descanso, pero apasionantes que dieron un grandísimo resultado. Y donde Granada fue líder en concejales con mucha diferencia en toda Andalucía 46 por 31 y 32 en Málaga y Sevilla, entrando también en la diputación provincial con el compañero Francisco Rodríguez Ríos. Así como antes habíamos sacado un parlamentario andaluz.

La entrada en el ayuntamiento de Granada, la primera vez que un partido que no era el PP o el PSOE, sacaba 4 concejales, nos dio protagonismo en toda la provincia. Y una vez consolidado el grupo municipal, el partido me volvió a pedir que encabezara otra lista, ésta al Congreso de los Diputados donde, tras presentarme en primarias, sacamos representación, las elecciones se volvieron a repetir en poco tiempo y volvimos a sacar nuestro escaño, consolidando el espacio político en Granada. Toda la agrupación se convirtió en una autentica experta en el arte de hacer campañas electorales. Europeas, autonómicas, nacionales, municipales…

Pero la agrupación de Granada siempre fue algo más, máxima participación, máximo trabajo y máxima presencia en todos los eventos del partido en otras provincias. Desde Andalucía hasta Cataluña, pasando por Madrid, Granada siempre era la delegación que más alegría irradiaba y la más numerosa. Y en el trabajo nunca nos ganó nadie, como tampoco en la innovación política, donde fuimos los primeros en crear grupos técnicos de apoyo, así como una red de voluntariado, otra red de ciudadanos cofrades, o un área de Ciudadanía que después el partido replicó en toda España.

Cs era un partido determinante en nuestro país, moderado, centrado, aplicando el sentido común e intentando tender puentes entre ideologías distintas, a la vez que garantizando mayorías de gobierno a ambos lados, con el PP y con el PSOE. El ejemplo Andalucía donde apoyamos el gobierno de Susana Díaz, dimos estabilidad política a la vez que aportamos políticas necesarias, como ahora se está haciendo con el PP, siendo determinantes para evitar la corrupción, tanto en Andalucía como en el Ayuntamiento de Granada.

Pero algo fue cambiando cuando dejó de ser una prioridad favorecer la gobernabilidad y nos convertimos en otro obstáculo para la misma con nuestros vetos cruzados. La foto de Colón nos hizo perder ese centro político tan valioso para nosotros, y luego ya lo conocéis todos, el PP fue elegido socio preferente y pasamos a gobernar con ellos más de doscientos ayuntamientos y cuatro comunidades autónomas, aunque en unos pocos lugares gobernáramos con el PSOE. El recurso de rechazar el “sanchismo” fue la fórmula para pactar con el PP y poner siempre trabas a acuerdos con el PSOE.

Los errores finales en la etapa de Albert también los conocéis, pero también que reaccionó rápido y dio una oportunidad con su dimisión para recuperar el proyecto. Inés Arrimadas quizás sea una de las políticas que mejor aceptación tenía entre el conjunto de
los españoles. Todos esperábamos que rápidamente se pusiera en marcha toda la organización, pero eso no pasó. Meses y meses de inacción orgánica, sin coordinación de ningún tipo, sin estrategia global, esperando algún movimiento con absoluta paciencia.

Pero la dirección actual tenía otras prioridades y para ello que mejor que un partido desarmado, varado y sin capacidad para que fuese consultado en algo. Una dirección nacional controlada como siempre por el núcleo de Barcelona, pero en esta ocasión con los que en aquella agrupación ocupaban lugares más relegados frente al liderazgo de la primera hornada encabezada por Albert Rivera. Una dirección que empezó a encerrarse en un núcleo cada vez más pequeño y sin consultar a nadie, ni siquiera al Consejo General, comenzó a tomar decisiones estratégicas de enorme calado. Poco aprendieron de los errores en las elecciones catalanas, donde comenzaron cambiando la candidata por otro de los suyos a dedo pero que no generaba ninguna ilusión en nadie y menos en los catalanes. De 36 a 6 en el principal feudo de Cs.

Pero si algo le sobra a estos dirigentes es audacia, en ocasiones suicida, como la estrategia realizada en Murcia con el desenlace final de pulsar el botón de la autodestrucción del partido en toda España. De Murcia a Madrid donde se ha desaparecido, perdón menos Edmundo Bal que después de quedarse muy lejos de sacar representación, si se ha quedado al abrigo del Congreso, seguramente viendo con pena como 26 parlamentarios dejaban sus escaños para quedarnos en 0. Y por supuesto, Granada, que también se ha visto influenciada por el clima de anarquía y la opa hostil del PP a Cs en toda España.

La dirección nacional del PP, la autonómica y la provincial siempre asumió que el pacto en el ayuntamiento era de 4 años Cs, pero esto cambió por varios matices, el primero el nuevo presidente del PP provincial que siempre tuvo en Sebastián Pérez a su referente, el segundo a Manolo Olivares que siempre ha estado conspirando para que Cs perdiera la alcaldía. Y mucho más cuando Fran Hervías entra a trabajar con el PP y se sigue apoyando en Manolo Olivares y parlamentarios. Después ya lo conocéis, llegamos a los dos años, y el PP apoyado por Sebastián Pérez, Manolo Olivares y Lucía Garrido abandonan el gobierno para forzar nuestra dimisión y darle la alcaldía al PP, y por supuesto Manolo y Lucía tener su futuro político en un PP que les debiera la alcaldía.

Dos años de un grandísimo trabajo de todo el equipo, donde el proyecto funcionaba bien. Un proyecto de ciudad a corto, medio y largo plazo, coincidiendo con la capitalidad europea de la cultura en 2031. Con muchísimos proyectos e inversiones en marcha a
pesar de la grave situación económica. Proyecto que no les ha importado destruir por simple ambición.

Quiero agradecer aquí, a José Antonio Huertas, a los compañeros y compañeras del grupo municipal y de alcaldía, el enorme trabajo realizado y su absoluta lealtad al proyecto. No han sido tiempos fáciles, pandemia, terremotos, inestabilidad permanente alimentada por el PP y por el fuego amigo, pero ellos siempre han dado la cara y trabajado muy por encima de lo normal. Y podría deciros que lo demás también lo conocéis, pero intentaré sintetizarlo.

Sorprendentemente la dirección nacional nunca nos visitó en los dos años de gobierno y ahora cuando se puso en juego su alcaldía más importante, han aparentado en todo momento apoyarnos y defender la alcaldía de Cs, pero en la práctica la han dejado caer al no plantarse ante el PP y poner encima de la mesa todos los lugares donde nosotros mantenemos al PP a la cabeza de los ayuntamientos o de las comunidades autónomas.

La frase a pregunta de un periodista “Van ustedes a decirle al PP que si no respetan el pacto en Granada, pondrán en peligro las doscientas alcaldías del PP sustentadas por Cs?” la respuesta “No vamos a pagar deslealtad con deslealtad”, o lo que es lo mismo, si nos quitáis Granada no haremos nada. Mientras José Antonio Huertas y yo, conseguíamos que el ayuntamiento funcionase con solo dos concejales. Multiplicándonos y contando con la lealtad de los funcionarios públicos a los que también agradezco su trabajo. Como a los ciudadanos de Granada que nos han apoyado en todo momento.

Veintiún días después haciendo sin éxito permanentes llamadas al PP para que volviera a la responsabilidad que había abandonado, tocaba presentar la renuncia voluntaria para favorecer otro equipo de gobierno para que la ciudad no se viese dañada por la irresponsabilidad de los que huyeron. En ese momento el partido nos seguía pidiendo que siguiéramos en la gestión que los ciudadanos culparían al PP de lo que saliera mal, a lo que yo le respondí que por responsabilidad con los ciudadanos de Granada debía renunciar, un alcalde siempre debe pensar en el interés general.

Y de cara al nuevo gobierno parecía claro que no podíamos apoyar a los que nos chantajeaban y habían abandonado a Granada, tampoco a los que nos traicionaron, y no íbamos a entrar en gobierno con VOX, por lo que solo quedaba una opción lógica, votar a la lista más votada. Y la decisión siguiente era, si dejarla gobernar en minoría y arrinconada por una oposición mayoritaria, o darle la estabilidad que a nosotros todos nos negaron. Y esta última fue la decisión, consultada con la asamblea de Granada y el Comité Provincial, algo que también ha molestado, quizás por su falta de costumbre a consultar nada.

Y la última decisión era, entrábamos en gobierno consiguiendo que Cs siguiera siendo relevante, garantizando que los proyectos siguieran adelante, o pasábamos de liderar la ciudad a ser irrelevantes. La respuesta sería obvia para casi todo el mundo, menos para el Secretario de Organización y el recién llegado a Cs Edmundo Bal que nos acusaron de entrar en el gobierno de la ciudad para mejorar nuestra cuenta corriente aumentando sus dígitos. Una falsedad propia de dos infames, que no conocen que personalmente cobraré ahora menos en gobierno que si me hubiera quedado como portavoz de Cs en la oposición. Mi honor y el de José Antonio Huertas no lo va a mancillar quien se ha quedado en el Congreso mientras toda su lista a la comunidad de Madrid se ha ido a la calle. Soy funcionario de carrera y estoy en política por vocación y sentido de servir a mi sociedad. Honrado y honesto siempre.

Pero no, la dirección dice que no hay ahora socio preferente, a la vez que invalida pactar con el PSOE. Todo con el trasfondo de las elecciones andaluzas que es lo que verdaderamente está dando soporte a tanto atropello, como el que esta dirección ha
cometido con José Antonio Huertas y conmigo mismo tramitando una expulsión exprés, mintiéndonos al decirnos que habían cerrado un pacto con el PP para que José Antonio Huertas fuese alcalde, algo que negó Génova y el PP de Granada, además de Sebastián Pérez. Poco antes de votar seguían diciéndonos que el PP nos votaría, algo absurdo cuando el PP sí tenía su candidato.

Una expulsión absurda a personas con principios propios del Cs de origen. No dejando siquiera que los plazos se vayan cumpliendo, intentando borrar a Cs del ayuntamiento, de las juntas de distrito y de la vida institucional de la ciudad. Todo con unas encuestas que auguran la pronta desaparición de un partido que nació como una gran oportunidad para mejorar nuestra democracia, pero al que esta dirección por su absoluta incapacidad está a punto de hacer también desaparecer.

Igual, y me duele mucho decirlo, que van a borrar a Cs de Andalucía, por las encuestas que nos dejan fuera digan lo que digan, y donde Juan Marín ya ha declarado que no entraría en gobierno con VOX, con lo que gobernarían PP y VOX lo que sí sería desastroso para Andalucía, y al PSOE lo descarta por la muletilla del “sanchismo” y al decir que Juan Espadas es el mismo PSOE que Susana Díaz a la que él apoyo 4 años. Cs ha estado formado por personas centradas, unas provenientes del centro derecha y otras del centro izquierda, por lo que no es válido tampoco pensar que todo Ciudadanos terminará en el PP.

Gracias por todo lo compartido que ha sido mucho y bueno, disculpas si con alguien lo hice mal, y mi deseo de que muchos sigamos en contacto e incluso trabajando juntos. Ha sido todo un orgullo compartir proyecto con vosotros. Siempre a vuestra disposición. Mis mejores deseos de futuro para todos y que tengáis éxito en cuantos proyectos emprendáis.

Un fuerte abrazo y como muchos sabéis, ¡Fuerza y Honor!”.