Que el Arenas de Armilla no es un club cualquiera dentro de la provincia de Granada es sabido por todos. En sus 91 años de vida ha acumulado méritos suficientes para convertirse en un referente y en un modelo de gestión, tanto en su primer equipo como en el fútbol base. Y esta temporada, la de su regreso a Tercera División una década después, sigue cosechando éxitos.

Pese a esa condición, la de recién ascendido, Julio Catalá está liderando desde el banquillo el ambicioso proyecto que en su día comenzó a generar el presidente Fermín Criado y su junta directiva. Deportivamente, se plasma en resultados. De 21 puntos posibles en las primeras siete jornadas de competición, el Arenas ya suma 16, con cinco victorias, un empate y una sola derrota.

Hombres como Valázquez, Fran Machado, Ezequiel, Juan Carlos, Falín o Dani Benítez invitan a ir un paso más allá. Aunque el objetivo no es otro que el de asentarse en la categoría tras diez años buscando recuperarla, el conjunto tricolor está derrochando un gen competitivo inmaculado en este inicio doméstico. De ahí que su realidad clasificatoria le haga ocupar actualmente el segundo puesto de la clasificación, a solo dos unidades del liderato.

Fotos: Arenas de Armilla

La capacidad ofensiva del equipo armillero resulta indiscutible y a día de hoy es el segundo más goleador del grupo noveno. Ante el Huracán Melilla en la última jornada hizo tres, como frente al Málaga City tres semanas antes. Dos victorias que se unen a la épica contra el Atlético Malagueño y a otras dos a domicilio en casa del Huétor Vega y del Torreperogil. En el Municipal solo se han escapado de momento dos puntos tras no pasar de la igualada a uno frente al Torredonjimeno en un partido en el que seguramente mereció más y el único tropiezo llegó en el feudo del Almería B, de una forma algo surrealista. Con 1-0 en el luminoso, el Arenas falló un penalti al filo del descanso y en la misma jugada consecutiva sufrió una expulsión y el segundo tanto en contra.

Esa cúspide futbolística reflejada en el primer equipo, la mayor cara visible de cualquier club, se asienta también entre los cimientos construidos a través de multitud de gestos que hacen grande a una entidad. Frecuentemente, el Arenas organiza ratos de convivencia entre sus miembros. Ante el Huracán el pasado sábado, la cúpula organizó una paella al término del encuentro, donde pudieron también disfrutar los familiares y amigos. Con motivo de las Fiestas Patronales del municipio, se instaló una barra en la plaza del Ayuntamiento. Y los más pequeños de la cantera adquieren protagonismo en cada partido que se disputa en el Municipal, acompañando de la mano a sus ídolos a su salida al campo y dando colorido posteriormente durante los encuentros en la grada.

Esos ejemplos siguen sucediéndose en más ámbitos externos a la primera plantilla. Su escuadra femenina está volviendo a demostrar ser firme candidata al ascenso en Segunda Andaluza y cuenta sus dos primeras jornadas por goleada. Varios miembros del fútbol base están ya en el ojo de clubes importantes de Andalucía, como el Sevilla, o participan a menudo en jornadas de captación de la selección granadina. Incluso los más mínimos detalles se cuidan. Por ejemplo, ante el Huracán se homenajeó en la previa del duelo a Hugo Ruiz, joven de la cantera recientemente operado. No es la primera vez que el Arenas brinda algo así a los suyos, ya que no duda en dar valor a los que se dejan diariamente la piel por hacer el club más grande, como se pudo vivir en los prolegómenos del choque que dio el ascenso a Tercera a final de la temporada pasada.

Con pasos agigantados y humildes, el Arenas continúa forjando su proyecto en base al valor humano. A partir de ahí, los resultados deportivos no están engañando. Por tanto, se podría decir que esos éxitos futbolísticos sorprenderían a cualquier persona al ver que se trata de un recién ascendido. Sin embargo, el día a día del club indica que lo sorprendente sería lo contrario.