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Granada reconoce con la instalación de una placa conmemorativa en el Auditorio Manuel de Falla al compositor ruso Mijaíl Glinka, quien fue el responsable de que los toques flamencos se trascribiesen al pentagrama gracias a que en su visita a la ciudad en los años 1845 y 1846 conoció los sones de la rondeña para guitarra compuesta por Francisco Rodríguez, el Murciano.

El Auditorio Manuel de Falla ha acogido esta mañana el acto homenaje brindado por el Ayuntamiento de Granada, dentro de los actos conmemorativos del centenario del Concurso de Cante Jondo de 1922, al compositor ruso en el que se ha contado con la presencia, entre otras personalidades, del alcalde de la ciudad, Francisco Cuenca; el embajador de Rusia en España Yuri Korchagin; la concejala de Cultura y Patrimonio, María de Leyva; el director del Centro ruso “Russkiy Mir” y el representante de la iglesia ortodoxa rusa padre Mijaíl.

La ciudad ha querido, con motivo del homenaje, recuperar la placa que los miembros de la tertulia de “El rinconcillo” -grupo de intelectuales, entre los que se encontraban   Ignacio Zuloaga, Manuel de Falla y Federico García Lorca, que, reunidos en el conocido como Gran Café Granada, gestaron en la década de los años veinte del siglo pasado el Concurso de Cante Jondo- instaló en memoria del compositor ruso en la Casa de Zafra.

Tras la inauguración de la placa, de cerámica con motivos de fajalauza, en la que se puede leer “A M.J.Glinka en recuerdo de su viaje a Granada”, ha tenido lugar una charla a cargo de Antonio Álvarez Cañibano en torno a la figura y obra del compositor ruso, que ha estado acompañada por un concierto de Alfredo Mesa, a la guitarra, y José López Montes, al piano.

Mijaíl Glinka, representante de la música tradicional rusa y primer compositor ruso reconocido fuera de su país, visitó en la primera mitad del siglo XIX Granada, donde durante un año pasó largos períodos con el virtuoso guitarrista granadino Francisco Rodríguez, el Murciano, al que intentó anotar con cuidadosa persistencia sus improvisaciones a los acompañamientos de rondeñas, fandangos o jotas para “llevarlos a la composición clásica y poder interpretarlos al piano a la orquesta”.

Fruto del trabajo de Glinka, que trascribió esas anotaciones en su álbum y se lo regaló al compositor Balákirev, autor de la Serenata española para piano.

El alcalde de Granada, Francisco Cuenca, ha destacado que el acto se enmarca dentro del compromiso del equipo de gobierno de situar al flamenco, declarado Bien Inmaterial de la Humanidad, “y una seña de identidad fundamentales de nuestra cultural y forma de entender la vida, al lugar que le corresponde como un arte universal”. Cuenca ha indicado que “M.J.Glinka fue inspirador con su trabajo de aquellos hombres y mujeres que se reunieron en torno a la tertulia de El Rinconcillo para pensar que el flamenco no era un espacio oculto, sino que tenía que tener el espacio que le correspondía a nivel mundial”