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El Granada CF no pudo sumar una nueva alegría en el partido más importante de sus noventa años de historia. Marcus Rashford y Bruno Fernandes, este último mediante penalti muy discutible, mandaron a la lona a unos rojiblancos que lo intentaron con demasiado respeto al inicio y con atrevimiento al final. Tocará seguir soñando en el Teatro de los Sueños.

‘Tú y yo vamos a vivir para siempre’. Este himno de la eterna juventud retumbó en todos los rincones del planeta hace algo menos de 30 años. Su origen fue la ciudad británica de Manchester, la capital industrial de Europa durante el siglo XIX y también del XX, el lugar de donde quería escapar una juventud marcada por las pocas oportunidades y un futuro poco esperanzador. La canción ‘Live Forever’ de los siempre malhumorados hermanos Gallagher así reflejaba sus ganas de ‘volar, respirar y vivir’.

Los hermanos Gallagher acabaron dominando el mundo al frente de Oasis, la última banda de rock para muchos entendidos del mundo de la música. La única banda (o no) que, entre viajes a Europa, Asia, Oceanía y América, nunca perdió su toque canalla y juvenil. Desde su origen hasta su separación. La única banda hooligan del Manchester City (o al menos la única que ha transcendido). Comentaba recientemente Liam, el menor de los hermanos, que el Manchester United le jodió la vida en los ’90.

Resulta curioso que a un hombre de éxito, que a uno de los iconos de la última década del pasado siglo, le arruinaran la existencia alguna que otra Liga o Champions de los ‘Diablos Rojos’. Lo que él no sabía (o seguramente sí) es que, después de recitar dicho himno del britpop con sus labios pegados al micrófono y una pandereta siempre entre las manos, tanto él como su hermano acabarían viviendo para siempre en el imaginario colectivo.

Tampoco lo sabían los Montoro o Víctor Díaz de turno cuando firmaron por el Granada en Segunda y, seguramente, en el ocaso de su carrera en esto del balompié. Tres años después, estaban plantándole cara a todo un Manchester United en unos cuartos de final de la Europa League. La vida es imprevisible, como lo fue hace un año cuando los distintos tipos de  mascarilla inundaron nuestro mundo. Que  los ‘Diablos Rojos’, la casa de Sir Alex Ferguson, Eric Cantona o Cristiano Ronaldo, visitaran Los Cármenes se tomó como un regalo a los 90 años recién cumplidos del Granada, pero no por ello la fiesta pillaría a los de Diego Martínez de resaca y con la comida sin hacer.

Barro en un día primaveral

El Granada planteó un partido espeso, de esos de fútbol de barrio de los que los más listos saben salir victoriosos. Diego Martínez se caracteriza por muchas cosas, pero sobre todo por ser un maestro en mitad de la destrucción. Los rojiblancos cerraron todos los espacios posibles a un Manchester United que disfruta moviendo la pelota por el centro, pero sobre todo por los costados y con tierra de por medio para correr. Poco pasó durante la primera mitad, salvo la aparición estelar de Olmo, el famoso exhibicionista de Granada y MVP del choque por momentos, y por el único chispazo que despistó a los locales.

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FOTO: Photographers Media

Rashford, un portento físico a pesar de haber llegado literalmente cojo a Granada, le ganó la partida a Duarte y Víctor Díaz al perseguir un balón largo de Lindelöf desde su propio área. El inglés, solo ante Rui Silva, no perdonó e inauguró el marcador a la media hora de choque. Lejos de venirse abajo, los rojiblancos parecieron perderle el respeto a todo un tricampeón de Europa y comenzaron la búsqueda del empate. Kenedy gozó de buenos disparos que embolsó sin demasiados problemas David De Gea. La oportunidad más clara cayó en los pies de Herrera, que aprovechó una jugada de pizarra para mandar un centro chut directamente a la madera.

La mejor noticia para los rojiblancos fueron los regresos de Neva, Foulquier y Luis Suárez al terreno de juego después de perderse las últimas citas por lesión. La enfermería se va vaciando, algo clave para la recta final de temporada y, sobre todo, de cara a la vuelta de la eliminatoria en Old Trafford, pues no todo está perdido. Solskjaer no podrá contar en la vuelta con piezas importantes como Maguire, McTominay o Shaw, que cumplirán ciclo al ver la amarilla en Granada. Por otro lado, tampoco estarán Duarte ni Eteki en el feudo de los ‘Diablos Rojos’ por la misma razón.

Poco ocurrió en el partido hasta que empezaron a sucederse los acontecimientos. Los visitantes tuvieron el segundo en las botas de Bruno Fernandes, que dirigió el juego de los suyos durante todo el duelo, pero se topó con su paisano rojiblanco. Rui Silva salió a tapar cuando el luso del United se coló hasta la cocina y logró desbaratar lo que hubiera sido mucho castigo para un Granada que mereció más. Diego Martínez buscó un revulsivo dando entrada a Machis, que gozó de un par de buenos acercamientos. En uno de ellos, el venezolano no acertó a controlar un balón dentro del área de De Gea y la zaga le acabó ganando la partida.

Como el ‘EuroMálaga’ en su día, la polémica no faltó en el estadio nazarí, estadio de humilde contra un gigante, de David contra Goliat. Cuando el partido moría, el VAR señaló un penalti de esos que duelen. No porque mande al garete tu plan, sino porque se requiere a todo un Gran Hermano para decidir pitarlo. Y no parece que el videoarbitraje esté en esas… Me fío más de Mercedes Milá, la verdad. Eteki, en la brega con un rival en el área rojiblanca, extendió el brazo y golpeó al atacante del United, que se echó las manos a la cara y cayó fulminado al césped. Penalti. Penalti de esos de equipo grande contra equipo pequeño, debutante además en la categoría.

Rui Silva, de nuevo ante su compatriota Bruno, rozó el milagro, pero el lanzamiento besó la red para recordarle al Granada que, si está en cuartos de final, es por su propio mérito y que, por tanto, deberá ganárselo en un segundo asalto. Esta vez, en el Teatro de los Sueños. Lo que ninguna rigurosa decisión podrá evitar es que este Granada, una vez más, se ha ganado la vida eterna. Ni tampoco que este Granada está dominando como Oasis lo hizo en Wembley hace veintitantos años. Ni que Diego Martínez, que Soldado, que Puertas, que tú, que yo vamos a vivir para siempre.

FICHA TÉCNICA

GRANADA CF: Rui Silva; Víctor Díaz, Jesús Vallejo, Domingos Duarte (Germán, min. 53), Carlos Neva (Dimitri Foulquier, min. 74); Yangel Herrera, Max Gonalons (Yan Eteki, min. 86), Ángel Montoro; Antonio Puertas, Kenedy (Darwin Machis, min. 74), Roberto Soldado (Luis Suárez, min. 86).

MANCHESTER UNITED: De Gea; Wan-Bissaka, Harry Maguire, Victor Lindelöf, Luke Shaw (Álex Telles, min. 45); Paul Pogba (Nemanja Matic, min. 73), McTominay, Bruno Fernandes; Marcus Rashford (Edinson Cavani, min. 65), James, Mason Greenwood (Van de Beek, min. 84).

MARCADOR: 0-1 Marcus Rashford (min. 30); 0-2 Bruno Fernandes (min. 90)

ÁRBITRO: Artur Dias (portugués). Amonestó con tarjeta amarilla a los rojiblancos Domingos Duarte y Yan Eteki. Por parte de los visitantes, vieron amarilla Pogba, McTominay, Shaw, Maguire y Matic.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la ida de los cuartos de final de la UEFA Europa League. Partido celebrado en el estadio Nuevo Los Cármenes a puerta cerrada, debido a la pandemia del COVID19.