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Según las revisiones sistemáticas de los estudios realizados, más de la mitad de los pacientes que han sufrido la COVID-19 presentan alteraciones neurológicas como dolor de cabeza y mareos, confusión, deterioro cognitivo leve, entre otros.

El neuropsicólogo del Hospital San Rafael, Samuel López Alcalde nos explica que “estas alteraciones neurológicas y neuropsicológicas suelen presentar relación con los procesos inflamatorios subyacentes y la respuesta inmunológica exagerada que provoca este virus en nuestro sistema”. Eso genera “dificultades para el pleno desarrollo de la vida diaria”, ha subrayado.

Estudios internacionales realizados con pacientes apuntan a que hay un perfil de alteraciones neuropsicológicas en el que destacan los fallos en atención y la memoria. Se han encontrado fallos en la capacidad de mantener la atención en una tarea durante un periodo de tiempo prolongado y muchos de los pacientes experimentan un estado mental que definen como ‘niebla cerebral’ o brain fog”, indicada el Dr López Alcalde.

Tanto las secuelas físicas como las neurológicas y neuropsicológicas pueden tener un impacto directo sobre la calidad de vida de los pacientes.

La afectación de la memoria, la conducta o del estado de ánimo provocan que la capacidad para realizar actividades cotidianas de estas personas se vea limitada, dificultando el retorno a su actividad normal a corto plazo, y se sospecha que estas secuelas puedan prolongarse en el tiempo e incluso cronificarse.