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El Ganada sigue haciendo historia. Esta frase ha dejado de ser noticiosa gracias al magnífico trabajo de la plantilla, cuerpo técnico y resto de empleado del club. Los andaluces concluyen la primera vuelta con 28 puntazos que le colocan en la zona noble de la clasificación. Y llegan a esa cota tras lograr un valioso empate a dos en la casa del Villarreal en un partido cargado de polémica.

El Granada salió a Villarreal con su once de gala. Luis Milla acompañaba a Ángel Montoro en la medular, mientras que Roberto Soldado se colocaba de referencia ofensiva. Y le dio la razón a su entrenador. Corría el minuto 21 de partido cuando un gran pase en largo de Germán lo aprovechaba el ‘9’ rojiblanco para ganarle el pulso a Raúl Albiol y batir a Sergio Asenjo. Soldado conseguía así su gol número 25 ante un ex equipo.

El conjunto nazarí daba sensación de fiabilidad en defensa, pero una acción puntual en la que Ángel Montoro estaba tendido sobre el césped tras llevarse un golpe, casi la aprovecha Manu Trigueros para hacer el empate. Todavía un poco ’empanado’ el equipo de Diego Martínez, encajó en la siguiente acción el 1-1 cuando Rubén Peña controlaba un pase al hueco, para ‘romper la cintura’ de Carlos Neva y ‘fusilar’ a Rui Silva.

Tras el paso por vestuarios, vimos que el Granada le metió una marcha más al partido, decidido a llevarse la victoria. Solo nueve minutos tardó Diego Martínez en dar entrada a Robert Kenedy por un desaparecido Luis Suárez. Y como si fuera una partida de ajedrez, Unai llamó a Bacca para reemplazar a Fer Niño.

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Y llegó el show arbitral de Valentín Pizarro Gómez y de Ricardo De Burgos Bengoetxea. No quiso valorar la designación Diego Martínez en la previa, pero era curioso que por segunda jornada consecutiva, los protagonistas fuesen los mismos que la pifiaron ante el FC Barcelona.

El árbitro que estaba viendo el partido por el monitor en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, llamó a su compañero para advertirle de un posible penalti sobre Pedraza. Valentín no dudó. Moi Gómez no falló y el Villarreal remontaba el partido. Hasta que Robert Kenedy consiguió con un ‘misil’ tierra-aire uno de los mejores goles de la temporada.

El reparto de puntos parecía lo más justo. Pero en el 90′, hubo otra vez indicaciones por el pinganillo del trencilla que decretaba de nuevo el punto fatídico, expulsando además a Yan Eteki. Paco Alcácer era el encargado de lanzar la pena máxima pero Rui Silva le adivinó la intención evitando el gol y consiguiendo con el Granada la mejor puntuación en la primera vuelta de su historia.