El Ministerio de Sanidad ha hecho públicos los informes técnicos en los los expertos se han basado para decidir qué provincias avanzan o no en la desescalada. Las medidas de alivio de desconfinamiento que dejan al descubierto por qué Granada y Málaga, por ejemplo, se quedaron en fase 0 y ahora van con retraso con respecto al resto de Andalucía.

El Gobierno ha publicado todos estos informes que explican, paso a paso, por qué Granada y Málaga siguen en Fase 1 o por qué Madrid y Barcelona o Valencia, se encuentran también en una situación distinta. Reproches, advertencias y razones que explican por qué la decisión. En Granada, la tasa de incidencia por cada 100.000 habitantes fue una de las fuertes razones. Dice este informe del 8 de mayo que Granada contaba con 193 casos confirmados en los últimos 14 días, una tasa de 21,1/100.000, la más alta de toda la Comunidad. Y recomienda “continuar haciendo un seguimiento reevaluar la próxima semana”.

En concreto, el distrito sanitario Granada presentaba una tasa de incidencia en los últimos 14 días de 40,1 por 100.000 habitantes, con 96 casos diagnosticados por fecha de notificación. En el otro lado, el distrito Metropolitano de Granada en el mismo lapso temporal era de 19,4 por 100.000 habitantes, con 83 casos notificados. Fue la razón por la que nadie de la provincia pasase a fase 1.

Porque toda vez que la tasa de incidencia no es acorde a lo que el Ministerio de Sanidad cree ser necesario, se alude a la movilidad. El informe se refiere a que “puesto que la mayoría de los distritos con más incidencia conlidan con los demás con una tasa menor y como no se puede garantizar la movilidad entre ellos es necesario aplicar el criterio de precaución entre ellas”. Se refiere el informe a Granada y Málaga. Y recoge que es mejor que “se mantengan bajo seguimiento estrecho una semana más”.

Pero a la movilidad y la tasa de incidencia de casos confirmados por PCR se suma un tercer factor insuficiente para el Ministerio de Sanidad: Las capacidades sanitarias estratégicas. Una de las explicaciones o incluso reproches es la escasa capacidad, según el informe, de la Junta de Andalucía de realizar test PCR al menos al 80% de los casos sospechosos en Atención Primaria. Y en ese momento se recoge que Andalucía estaba realizando una tasa de realización de 1,77 por cada 1000 habitantes. Este informe deja, por tanto, al descubierto, una supuesta incapacidad del Gobierno de la Junta en la realización de estos test PCR en ese momento.

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