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El centrocampista francés del Granada CF, Max Gonalons, ha respondido a once preguntas para que los aficionados pueden conocerle mejor. En un vídeo publicado por el club, Max reconoce que lo más difícil de su llegada a Granada fue «el calor, y eso que estaba acostumbrado al de Sevilla. Pero prefiero que haga buen tiempo».

Gonalons responde en un buen castellano tras varios años en España. Un idioma que ha mejorado desde hace unos meses: «Mi familia lleva un año en Lyon y yo lo aprovecho para aprender español e inglés. Es una situación difícil porque nos echamos mucho de menos. Cuando vienen a verme me pongo muy contento y no pierdo el tiempo con el móvil y otras tonterías. Mis hijos siempre quieren jugar al fútbol», dice entre risas.

«Mi sueño de niño siempre fue ser futbolista. Es un trabajo difícil pero gratificante».

Max Gonalons

El ‘4’ del Granada admite que su sueño era «ser futbolista, desde niño. Es increíble poder ganar muchos partidos, tener posibilidad de conseguir títulos, jugar en grandes estadios y con los mejores futbolistas del mundo. Hacemos un trabajo muy difícil pero era mi sueño».

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Foto: Toni Juárez / Photographers Media

Aunque de no haber sido jugador de fútbol habría sido «jardinero, como mi hermano. Él es una persona muy importante para mí porque yo salí de mi casa con 11 años y fue difícil. Ahora hablamos casi todos los días y de todas las cosas». Gonalons se considera una persona «un poco tímida cuando conozco a la gente, pero después me gusta bromear».

«Tuve miedo con los terremotos pero mi ‘casera’ me dijo que mi hogar era seguro».

Max Gonalons

Y poca gracia le hizo los dos meses de continuos terremotos en Granada: «Los de enero fueron bastante fuertes. Recuerdo hasta seis en una hora. Tenía mucho miedo pero la dueña de la casa me dijo que era muy segura». Un Gonalons que echa de menos «la comida francesa aunque los chef del club son muy buenos. Tengo muchas comidas favoritas, de invierno, de verano… me gusta la carne con patatas y ensalada«.

Pero el verde solo para la ensalada y para «el césped. No me gusta ese color porque he jugado mucho tiempo en Lyon, es el club de mi corazón y el rival es el Saint-Etienne. Lo mismo pasaba cuando estuve en Sevilla con el Betis». Y de azul vistió con Francia en un partido «de clasificación para la Copa del Mundo en el estadio del Atlético de Madrid, quedó 1-1 con gol de Giroud. Me acuerdo bien aunque toqué pocas veces el balón».

Por último, Max bromea sobre sus baños con agua fría: «Me gusta para recuperar porque estoy viejo ahora y mi cuerpo no aguantaría. El fútbol actual es muy duro, muy físico».