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La fiesta tradicional de La Toma tampoco ha podido esquivar a la pandemia del coronavirus. Al igual que las últimas ediciones de la Semana Santa o la feria del Corpus Christi, la ciudad de Granada se ha visto obligada a limitar el día de la Toma a la intimidad de la Catedral y de la Capilla Real.

La actual situación sanitaria no recomienda que se lleven a cabo aglomeraciones de personas en plena calle, por lo que este próximo sábado 2 de enero no se producirá la habitual tremolación del estandarte real desde el balcón del Ayuntamiento. Este acto solía reunir a miles de personas, tanto adoradores como ‘haters’, en la Plaza del Carmen los años anteriores.

Según ha confirmado el propio Consistorio de la capital, en el día de la Toma tan solo se realizarán los actos institucionales pertinentes en el interior de la Catedral y de la Capilla Real, lugar donde se halla la tumba de los Reyes Católicos. Estos actos contarán con reducciones de aforo para garantizar la seguridad entre los invitados.

Por ello, ninguna comitiva institucional ni ninguna unidad militar participarán este año en la fiesta local de La Toma. Son las consecuencias de una pandemia global que ha alterado todos nuestros hábitos y también nuestras fiestas populares.