El preparador físico granadino, Javi Reyes, ha pasado por los micrófonos de Radio Marca. Pretende evaluar su última temporada en Rumania y repasar toda su trayectoria como ayudante en los clubes de fútbol profesional. Sus inicios en el fútbol, rememorar equipos donde ha trabajado, su futuro y en especial su mala experiencia en el Dinamo de Bucarest.

Su carrera como preparador físico comenzó cuando tomó la decisión de estudiar INEF en su ciudad natal, Granada. “Ahí empezó mi preparación específica, pero mi pasión por el fútbol me viene desde niño. Estuve jugando en el Granada 74 desde los ocho años. Como futbolista no pude llegar muy allá, pero tenía claro que lo haría como técnico. Si miro atrás, estoy muy contento de las experiencias que he vivido en tantos clubes. Empecé en el Granada B en Tercera y he podido estar en muchos clubes de Primera: Athletic, Dépor, Almería… Las experiencias de Rumanía también calaron hondo”.

“La experiencia ha sido realmente negativa, sobre todo en el lado personal”

Javier Reyes

Su última experiencia en Rumania le ha servido para saber qué quiere y qué no. Cómo hacer las cosas y cómo no. Lo tiene como una gran lección que le ha enseñado la vida. “La experiencia ha sido realmente negativa, sobre todo en el lado personal. En el lado deportivo ha sido un máster en manejo de grupos altamente decepcionados, un máster muy caro. Ya no es que no cobres 5 meses como hemos estado miembros del staff, fútbol base futbolistas…, sino que es todo lo que rodea a esa situación. Los argumentos del club, que al final no eran más que mentiras, ocasionaron muchos problemas personales y familiares, así como incertidumbre. Después de 103 días allí, no hemos visto ni un euro desde el inicio”.

Gran parte de la culpa la tienen las personas que vendieron el proyecto de una forma que finalmente no se correspondió con la realidad. “Esa presentación pública por parte de la directiva de Pablo Cortacero y Rufo Collado acerca del proyecto del ‘nuevo Dinamo’ con una remodelación total de ciudad deportiva, edificio de residencia, vestuarios, gimnasio… Meses después te das cuenta que los campos eran un patatal, porque no había recursos para su mantenimiento. El resto de infraestructuras no existe. La realidad es que la miseria se instaló en el club: comida precaria, sin fruta, los fisios sin medios… Muy complicado”.

“Hay que dar la cara por los jugadores aunque después te vayas jodido a casa y lo tengas que hablar con las personas más íntimas”

Javier Reyes

Pero en toda experiencia siempre hay que intentar sacar lo positivo. Las lecciones que te enseña y aprender de ello. “Esto ha sido un accidente. Hay que sacar los aspectos positivos. Cómo gestionar ese grupo. Y con ello no me refiero a los jugadores solo, staff técnico, fisioterapeutas…Te da una visión bastante más amplia para solucionar estos problemas. Hay que dar la cara por los jugadores aunque después te vayas jodido a casa y lo tengas que hablar con las personas más íntimas. Ellos se merecían ese respeto“, confiesa Reyes.

Sobre su futuro hay mucha incertidumbre. Aunque no tiene prisa y tampoco preferencias. Eso sí, tiene claro que el proyecto en el que trabaje tiene que ser serio. No quiere volver a repetir esta experiencia. “Prefiero estar en mi país, y cuando llegue a Granada en el momento que se pueda imagínate. No sería cerrar un ciclo, pero sería algo que me agradaría mucho. Las preferencias son allá donde haya un proyecto realmente serio. Si es en España, perfecto, todo es más fácil y más cómodo, que es fuera de España, también, pero siempre y cuando podamos conseguir objetivos ambiciosos y nuestro trabajo sea respetado”, concluye el preparador físico granadino.