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“Donde las dan, las toman”. Podría valer también como titular de la crónica del FC Barcelona-Granada CF. Casi tres meses han pasado del 3 de febrero, cuando el equipo de Ronald Koeman dejó con la miel en los labios al de Diego, remontando y eliminando al cuadro andaluz de la Copa del Rey. Este 29 de abril no lo olvidará el granadinismo, y puede que tampoco el barcelonismo. Es el partido que debió jugarse el fin de semana de la final del torneo del KO, y que cerraba la jornada 33. El Barça tenía en su mano la posibilidad de ser líder y depender de sí mismo para ganar La Liga.

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El Granada, por su parte, llegaba castigado por la innumerables bajas, algo que dejó de ser noticia hace mucho tiempo. El Barça, golpeó primero con un gol de Leo Messi en uno de los pocos errores de los granadinistas. Aarón evitó el segundo en un mano a mano. Y en la segunda parte, se desataba la locura. Un gran pase al hueco de Luis Suárez lo transformaba Darwin Machis para hacer el 1-1. Con el favorito Barça noqueado, un centro lateral de Adrián Marín lo cabeceaba Jorge Molina para poner La Liga al rojo vivo. Uno-dos. Triunfo rojiblanco y los azulgranas sin liderato.

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Sin Pedri y sin Lenglet de inicio, las posesiones largas se sucedían ante un Granada agazapado, que esperaba su momento para dar el zarpazo. Los rojiblancos, con defensa de cinco, resistían en bloque bajo y con las líneas muy juntitas. El Barcelona no encontraba resquicios para llegar al arco de Aarón hasta el minuto casi 20 de partido cuando Griezmann chutaba centrado y raso, fácil para el meta granadinista. Sin embargo, un error en la salida de balón de Luis Suárez, iba a propiciar el primer gol del partido, obra de Leo Messi tras una magnífica asistencia de Antoine. Corría el minuto 23 y los de Koeman se empezaban a asentar sobre el campo, fruto de cierto desorden en los andaluces.

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De hecho, Messi pudo hacer el segundo tras un robo y pase de un inconmensurable Sergio Busquets. El argentino no estaba en fuera de juego porque Germán le habilitaba, pero Aarón sacó un pie milagroso para evitar el gol y mandarla a córner. El Granada solo avisó en un contragolpe, y tal vez el corto resultado no dejaba a nadie descontento.

Tras el paso por vestuarios y la correspondiente arenga de Diego Martínez, Soldado tuvo una oportunidad muy clara tras una gran maniobra individual en la que pecó de generosidad, y prefirió el pase en lugar del disparo. El Barcelona se confió, y el ‘Matagigantes’ le penalizaba con una excelente definición de Darwin Machis tras el pase al hueco de Luis Suárez.

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Al que en ese momento era líder de La Liga, le empezó a temblar las piernas. El arco de Aarón era diminuto como la cabeza de un alfiler. Y el Granada se vino arriba, guardando la ropa y sin renunciar al triunfo. De este modo, en el 80, un centro lateral del recién incorporado Adrián Marín, lo cabeceaba Jorge Molina para lograr el gol de la victoria. El delantero que acaba de cumplir 39 primaveras, es como Benjamin Button, cada día está más joven. Y esta vez, ni el descuento, ni la espalda de Foulquier, que por cierto cuajó un partidazo, ni Griezmann, ni Messi, ni los árbitros, ni Koeman al que expulsaron, pudieron con el Granada. Diego se quedó sin Copa ante el Barça. Tal vez, ahora Koeman se quede sin Liga. Justicia Divina.