Desde el próximo lunes 4 de mayo, los bares y restaurantes tienen permiso para reabrir sus negocios y servir comida para llevar. Una medida enmarcada en la fase inicial o fase cero de la desescalada propuesta por el Gobierno, pero que carece de efectos prácticos para la mayoría de negocios de restauración de Granada. En La Gaceta de Granada hemos querido conocer de primera mano la opinión de uno de estos empresarios hosteleros.

            Curro González es el propietario de El Mesón de la Reina, en La Zubia. Su restaurante de comida casera y carnes a la brasa se encuentra dentro de un camping que recibe anualmente la visita de miles de turistas de todo el mundo. Él y su esposa regentan el negocio y viven una situación delicada por la crisis del coronavirus: “Esto es una ruina. Hasta final de año no podremos levantar cabeza” lamenta el hostelero.

            Tanto Curro como Pilar consideran un ‘sinsentido’ que puedan abrir el 4 de mayo: “La comida para llevar ya tiene sus negocios como los pollos asados, hamburgueserías o pizzerías. ¿Pero un restaurante? No veo que me pidas una sopa, una ensalada o una carne a la brasa para llevártela a tu casa”.

            En la segunda fase de la desescalada, El Mesón de la Reina podría empezar a funcionar con el 30% del aforo de su terraza. Curro tampoco está de acuerdo con esta posibilidad y se pregunta qué pasa con el bar que no tenga terraza: “Casi todos los negocios del centro de Granada tienen diez mesas como máximo porque no permiten más por ocupación masiva. La licencia cuesta 4.000 euros, ¿compensa tener el local abierto con un camarero y un cocinero para dar servicios a 12 personas? Eso no hay quien lo mantenga”.

El Ayuntamiento de Granada ya informó que devolvería la parte proporcional de las tasas de terrazas, más de 1.600.000 euros para las arcas municipales. Este hostelero puntualiza que “ya está todo pagado porque hay que hacerlo antes del 15 de marzo. A mí no me vale que digan ‘vamos a hacer’, a mí me vale que digan, ‘ya está hecho’, porque es dar una orden, igual que la de cobrar”.

            Seguirán pasando los días y las semanas y si todo evoluciona como es debido, se permitirá utilizar el 30% del comedor o del local. El dueño de este mesón reincide en su postura: “Conocemos locales en Granada que tienen 4 mesas de comedor, ¿abren con una? No lo entiendo, no me cuadra. Y cuando vayamos al 50% pueden abrir con dos. Este plan no está bien hecho y se cae por su propio peso. No hay una salida económica viable ni nadie que tenga una respuesta”.

            Y todo ello sin contar con otro hándicap, el de la clientela. “La gente tendrá miedo a salir porque no hay test de ninguna clase, ni vacunas” asevera este empresario granadino. Los dueños de El Mesón de la Reina están convencidos de que no podrán abrir, “ni siquiera en junio. Porque una vez que abras, pierdes las ayudas del alquiler y los ERTES. Es una tomadura de pelo. Los que gobiernan deberían montar un bar durante tres meses para saber cómo nos sentimos”.

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