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La Universidad de Granada comienza su convocatoria ordinaria de exámenes del primer semestre con la realización de pruebas tanto telemáticas como presenciales. Estas últimas han puesto en vilo a todo el ámbito académico durante las últimas semanas acerca de su realización bajo total seguridad.

Este martes 19 de enero han tenido lugar las primeras evaluaciones en los distintos grados de la institución que dirige Pilar Aranda, que ha publicado una serie de medidas de prevención a la hora de llevar a cabo pruebas presenciales. El objetivo no podía ser otro que el de reducir al mínimo cualquier riesgo de contagio de COVID19 dentro del aula.

Por ello, durante la prueba presencial el uso de mascarilla será obligatorio para todos los presentes dentro del aula. Además, antes de acceder a su interior, deberá llevarse a cabo el lavado de manos con agua y jabón o con gel hidroalcohólico.

La ocupación del aula deberá ser del 50% del total para que se pueda mantener la distancia interpersonal de seguridad siguiendo la señalización del aula. Por supuesto, el interior deberá estar ventilado en todo momento. Para ello, la UGR establece que, si las condiciones climáticas lo permiten, “las ventanas y puertas deben permanecer abiertas”.

Al comienzo de las jornadas de mañana y tarde, las aulas serán ventiladas y desinfectadas. Por otro lado, cuando las condiciones de frío no aconsejen mantener abiertas las ventanas y puertas de forma continua, se procederá a su apertura durante 10 minutos cada 50 minutos de ocupación.

En las aulas donde no se pueda realizar una apertura de ventanas porque dispongan de ventilación forzada centralizada, el sistema de ventilación estará programado para realizar una renovación constante de aire. Así se asegurarán las condiciones higiénicas contra el Covid-19.

Recogida de exámenes

Una vez acabada la prueba, los exámenes deberán permanecer en cuarentena. Como medida adicional de seguridad, pues el estudiantado y profesorado habrá manipulado el material con las manos higienizadas, se recomienda que los exámenes se depositen sobre la mesa del profesorado.

Una vez entregados, se recomienda guardarlos en un sobre, caja o bolsa de plástico, donde permanecerán cerrados durante 24 horas. La manipulación posterior para su corrección no necesita del uso de ninguna medida adicional, según afirma el Servicio de Salud y Prevención de Riesgos Laborales de la UGR.