La Universidad de Granada (UGR) está negociando con los propietarios la adquisición de la antigua Azucarera de San Isidro, declarada Bien de Interés Cultural (BIC), con el objetivo de implantar en este lugar un centro de innovación en sostenibilidad y medio ambiente que también acoja laboratorios vinculados al proyecto LifeWatch de estudio de la biodiversidad y cambio climático, así como espacios culturales y expositivos.

La rectora de la UGR, Pilar Aranda, ha señalado en una entrevista que le ha concedido a Europa Press que “el proyecto está muy avanzado y confío en cerrar la adquisición de las instalaciones antes de que acabe el año”.

Al mismo tiempo, se está definiendo con el Ministerio de Cultura y la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico el desarrollo de un plan director acorde con la consideración del espacio como BIC, que establecería el modelo de gestión del mismo. Finalmente, se están redactando los proyectos de investigación y transferencia asociados a este futuro centro, que serán presentados a las convocatorias de fondos Next Generation.

De hecho, ya se ha presentado un proyecto de desarrollo de un centro de Innovación en Sostenibilidad y Medio Ambiente, ligado a los proyectos LifeWatch y a la iniciativa europea Green Deal. Se trata de un proyecto de 50 millones de euros presentado a la Junta de Andalucía para los Fondos Next Generation y que incluye parte del presupuesto para la recuperación de la Azucarera.

La rectora destaca que se trata de un espacio muy grande con muchas posibilidades y que la consecución de financiación para su recuperación ha de ligarse a proyectos de valor, como la creación de un centro de sostenibilidad y medio ambiente, un centro de formación internacional en nuevas capacidades para temas de sostenibilidad orientado a África y Latinoamérica, espacios para laboratorios Lifewatch, desarrollo de proyectos Green Deal –Pacto Verde Europeo– ligados a la Vega, Motril, Ceuta y Melilla.

La universidad también quiere que acoja un centro cultural con exposiciones y salas de talleres, y la rectora confía en poder tener “buenas noticias” de todo ello este mismo año.