Los cooperantes andaluces Raúl Muñoz Jiménez, Javier Serrano Puente, Esther Hernández Alonso y Pablo Domínguez Asencio han vuelto por primera vez a Andalucía desde que comenzó la alerta sanitaria por Covid-19. Todos decidieron quedarse en su país de destino cuando la pandemia se convirtió en una amenaza real para Europa y España. Aunque las entidades oficiales les dijeron que podrían volver, optaron quedarse.

Trabajamos en contextos en los que la crisis es permanente. Se trata de países en los que ya existe una crisis alimentaria, sanitaria y política y, a éstas, se ha sumado la de la pandemia. Decidimos quedarnos para acompañar y respaldar el esfuerzo de adaptación que se estaba haciendo desde la Agencia y la cooperación andaluza. De esta forma, los proyectos que estaban en marcha continúan desarrollándose”, explica Raúl Muñoz, trabajador con 20 años de experiencia en la AACID.

Javier Serrano cuenta con una experiencia de 11 años con la Agencia de Cooperación y 17 años en Centroamérica. Destaca que “cuando se produce una crisis en estos países, hay un protocolo de emergencia que se activa rápidamente. Pone en funcionamiento a todas las entidades y cooperantes que estamos en la zona. Enseguida, nos unimos todas las entidades para dar apoyo a los gobiernos locales y ayudarles con una respuesta coordinada. Quedarnos era fundamental“.

Además de la necesaria adaptación del trabajo diario, el personal destinado en el exterior ha tenido que hacer frente a situaciones extraordinarias. Es el caso de Pablo Domínguez, que lleva cuatro años trabajando con la AACID y tuvo que colaborar en la repatriación de dos cooperantes voluntarias. También el de Esther Hernández que colaboró con la embajada española en este país para montar una red de localización y comunicación por mensajería instantánea con todos los españoles y españolas que se encontraban allí.