Cuando a las ocho de la tarde salimos a los balcones y ventanas a rendir un pequeño tributo a los héroes que nos ayudan en la batalla frente al Covid-19, solemos pensar en los médicos y enfermeros, farmaceúticos y personal de residencias, policías y bomberos, trabajadores de supermercados, transportistas, pero pocos tenemos en cuenta a los ‘carceleros’. Los funcionarios de prisiones están padeciendo una situación límite, con motines en las cárceles, sin material de protección para evitar contagios, y con una realidad paralela a la del Ministerio del Interior.

            Según datos oficiales, a día 16 de abril hay más de mil funcionarios penitenciarios afectados por el coronavirus. Según las cifras de la Asociación Profesional de Funcionarios de Prisiones, se han registrado 219 positivos a los que debemos sumar 31 casos de internos. Han fallecido dos personas. Y 810 funcionarios se encuentran en régimen de aislamiento domiciliario. Desde este medio nos hemos puesto en contacto con Pablo Diango Jiménez, representante sindical del colectivo de funcionarios de prisiones, para analizar la realidad en la que se encuentran.

– ¿En qué situación está el colectivo del funcionariado penitenciario?.

–  En una bastante precaria y tensa. Ahora mismo estamos manejando unas cifras que aportan distintas fuentes sindicales así como la administración penitenciaria, de unos mil afectados en aislamiento domiciliario. Son empleados públicos, funcionarios de prisión y personal laboral de prisiones, entre los que ya contamos desgraciadamente también con un fallecido en la cárcel de Fontcalent. También ha fallecido una interna en el inicio de esta crisis.

Lo que realmente nos preocupa es la falta de medios materiales y personales que venimos atravesando en el colectivo. Se han repartido unas 170.000 mascarillas quirúrgicas de las cuales solo 25.400 son del modelo que los sanitarios anuncian como válidas. En cuanto a los guantes, se nos han repartido 100.000 pero son totalmente insuficientes dado el volumen del colectivo. Para que os hagáis una idea, nos dan una mascarilla para cada dos días de trabajo, y no son de las buenas.

Estamos recibiendo muchas donaciones por parte de organizaciones y empresas privadas a las cuales queremos agradecer en nombre de todo el colectivo la aportación que están haciendo. Con los medios de los que nos está dotando la administración penitenciaria, podemos decir con total claridad que son insuficientes.

“Hace unos días se produjo un intento de motín en la prisión de Ocaña. Se está generando mucha tensión”.

Supongo que estaréis demandando los test para descartar casos de Covid-19

– Obviamente. Porque a esta situación debemos sumar la problemática que se está viviendo en las prisiones. Es una realidad opaca para la sociedad porque la Administración no está por la labor de hacerlo público, pero se está generando mucha tensión porque se han suspendido las comunicaciones con los familiares. Hace unos días se produjo un intento de motín en la prisión de Ocaña, con quema de sillas y mesas. El incidente se saldó sin heridos y se pudo controlar a tiempo, pero se están viviendo situaciones muy similares en todos los centros penitenciarios del país, ya no solo por el peligro de contagio que supone estar en prisiones donde la población reclusa oscila entre los 1.200 y 1.500 internos, sino porque los empleados públicos penitenciarios están muy expuestos.

Estos trabajadores no disponen de los medios personales y materiales para combatir esta crisis y nos estamos viendo totalmente desbordados. Nosotros, lo que reivindicamos en este sentido es muy sencillo, más medios materiales y más medios personales.

Foto: Photographers

– Pero habrá servicios mínimos para los internos que han cumplido condena o los que deben ingresar en prisión, ¿no?

– En cuanto a las libertades no se ven afectadas porque nosotros tenemos que cumplir como servicio público esencial unos servicios mínimos. La plantilla está respondiendo, eso sí, con un personal muy reducido. Para que te hagas una idea, se están haciendo turnos de veinticuatro horas porque tenemos a unos mil funcionarios aislados en domicilio y muchos empleados están doblando turnos. Hay normativas comunitarias que lo prohíben. Además, hay que sumar jornadas de 15-16 días seguidos.

Pero si por algo nos caracterizamos los empleados públicos de prisiones es por nuestra profesionalidad y nuestro total compromiso con la administración penitenciaria y con los internos. Por ejemplo, lo que tú apuntabas de libertades, nosotros no podemos nunca bajo ningún concepto retener a un interno que ha cumplido su condena porque estaríamos cometiendo un delito de detención ilegal. El interno tiene que ser puesto en libertad en el minuto uno en el que alcanza su fecha de libertad definitiva. Además, los juzgados tampoco están funcionando a pleno rendimiento y es cierto que va a haber servicios afectados para los nuevos ingresos. Hay que doblar turnos aunque sea ilegal, la administración penitenciaria tampoco nos ofrece otra solución y ahí entra el compromiso del colectivo que está siendo admirable.

“Estamos cansados de ser un colectivo abandonado. Nos agreden diariamente en las prisiones y queda en nada”

– ¿Os sentís desamparados por el Ministerio del Interior?

– ¿Sinceramente? No nos representa. Estamos cansados de ser un colectivo abandonado a su suerte y que nuestras reivindicaciones nunca se hagan efectivas. Sin ir más lejos, hace poco nos negaron el reconocimiento de la condición de autoridad. Quiere decir que desde un punto de vista jurídico, no somos agentes de la autoridad, somos funcionarios públicos pero en ningún caso tenemos la condición de autoridad, algo que es absurdo por la sencilla razón de que sería una medida de prevención contra las agresiones que sufrimos día a día en las prisiones, que no son pocas. Lo venimos denunciando desde hace muchos años y la Administración no pone ningún tipo de medida y eso que hemos llevado el asunto al Congreso a través de los sindicatos y de partidos políticos que sí nos han apoyado.

Para que los lectores me entiendan, una agresión en prisión hacia un empleado penitenciario termina en un expediente administrativo de sanción, ni siquiera y muy rara vez llega a un juzgado como procedimiento penal a no ser que se produzca lesiones muy graves. Esto no ocurre con la Policía Local, Nacional, Guardia Civil o con la Policía Autonómica que en el momento en que un ciudadano se resista ante la acción de una agente de autoridad se considera como atentado, como resistencia.

Más de mil funcionarios afectados

A nosotros sinceramente y con esto no me corto un pelo en decirlo nos agraden diariamente en las prisiones y queda en absolutamente nada, porque no tenemos la condición de agente de la autoridad y nos parece lamentable y vergonzoso dada la peligrosidad con la que nos enfrentamos día a día en los centros. No sabemos el motivo ni nos dan explicación lógica a esto, pero rechazan una y otra vez la propuesta que hemos llevado al Congreso.

-¿Ustedes se sienten parte de los aplausos que los ciudadanos brindan en los balcones a las ocho de la tarde?

– Nosotros apoyamos al personal sanitario porque sin ir más lejos lo tenemos en las prisiones, y realizan una labor magnífica. Pero no sentimos que esos aplausos vayan a nosotros porque somos un colectivo totalmente abandonado. Nadie sabe de nuestra labor y de la importancia de nuestro trabajo, ni de las complicaciones que estamos viviendo diariamente en prisión. Somos un colectivo que no tiene ningún reconocimiento social ni público porque no interesa.

Sin ir más lejos el Ministro del Interior intervino hace poco en rueda de prensa para reconocer la magnífica actitud de los internos ante esta situación, pero se le olvidó mencionar la labor del colectivo de funcionarios de prisiones que parece quedar en un segundo plano. Parece que la crisis la están gestionando los internos con su comportamiento, que mayoritariamente no está siendo malo pero, ¿y los empleados públicos penitenciarios? Nos sentimos totalmente olvidados y sin reconocimiento social como ese aplauso en los balcones. Nos gustaría que la gente reivindique esa ayuda que pedimos para velar por el bienestar de todos. Y no, no estamos muy de acuerdo con la labor que está haciendo la administración penitenciaria y mucho menos con la labor que está llevando a cabo el Ministro.

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