El Hospital Universitario Clínica San Cecilio, situado en el Parque Tecnológico de la Salud, ha aprobado el primer protocolo de acceso para perros de asistencia sanitaria.

Estos perros de asistencia sanitaria son animales adiestrados específicamente para prestar servicio a pacientes con alguna discapacidad visual, auditiva o física. También a pacientes que padecen trastornos del espectro autista, diabetes o epilepsia. El objetivo de su adiestramiento es mejorar la autonomía personal y la calidad de vida de la persona asistida.

El hospital granadino es el primero en Andalucía en elaborar un procedimiento de estas características, del que ya se ha beneficiado un primer paciente. Su nombre es Manuel Gavilán. Hace algunos años sufrió un problema grave de salud que le provocó la extirpación del páncreas.

Por este motivo, Manuel no produce insulina, la hormona encargada de regular los niveles de glucosa en la sangre, y presenta unas bajadas de azúcar muy significativas que pueden acabar con su vida. Aquí entra en escena la función vital de su acompañante canino, Aslan.

Aslan, amigo y ángel de la guarda

Mediante el sentido del olfato, Aslan es capaz de detectar cuándo Manuel está sufriendo una hipoglucemia. Incluso antes que el aparato de alerta que porta el paciente. Así, Manuel necesita ir acompañado de su perro asistente las veinticuatro horas del día y en cualquier lugar, algo que no siempre ha comprendido todo el mundo.

Por lo general, los perros guía sí pueden acceder a cualquier tipo de establecimiento, transporte público u hospital. Sin embargo, Aslan no es un perro guía, sino un perro de alerta médica. Manuel ha peleado a lo largo de los últimos años para que se le permitiese ir acompañado de Aslan a todas partes. Por el momento, ya lo ha conseguido en el transporte metropolitano y en el hospital.

Aslan porta una tarjeta identificativa que le permite acceder al hospital San Cecilio. Además, Manuel debe llevar consigo también una documentación que debe renovar cada año y que le autoriza a acceder al centro con su perro de asistencia.

Es un gran avance para Manuel, que ya comienza a olvidar aquella vez en la que no le permitieron entrar a una conocida marca de supermercados con Aslan y que a punto estuvo de costarle la vida.

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