No sería descabellado considerar el año 2022 como el año de Remco Evenepoel en el mundo del ciclismo de carretera. El joven ciclista belga es uno de los nombres propios del deporte de este año. Campeón del mundo en Wollongong, ganador por segunda ocasión de la Donostia San Sebastian Klasikoa y vencedor de La Vuelta con solo 22 años.

En pocos sitios han visto sufrir al corredor de Quick-Step Alpha Vinyl y, uno de ellos es, precisamente, Granada. No es casualidad. En la provincia andaluza se han forjado los mejores escaladores y es una piedra de toque a la que todo ciclista, profesional o amateur, ha de enfrentarse. Sirva de ejemplo que el actual campeón español, Carlos Rodríguez, es natural de Almuñécar, localidad granadina.

Aunque la cabeza puede irse a Sierra Nevada, la provincia de Granada es mucho más que esa imponente cordillera. Es costa, es terreno sinuoso, es desnivel y es también su inigualable capital, esa ciudad de Granada que es uno de los mayores tesoros culturales y turísticos de Europa.

Bien lo han conocido este fin de semana los más de 1.200 participantes en la l’Étape Granada by Tour de France presented by Lapierre. Un recorrido único, con salida y llegada al Palacio de Congresos de la capital granadina y que por el camino dejaba 131 kilómetros de puro ciclismo.

Foto: L´Etape Granada

Los Guájares marcan el desafio

La salida se dio a las 8 de la mañana. El millar de corredores estuvo capitaneado por el embajador de la marcha, el ganador del Tour de France en 2008, Carlos Sastre. “Aquí no hay la misma competición que en el Tour, está claro, pero el espíritu de ser algo más que simplemente salir en bicicleta se mantiene. Si un corredor no profesional quiere acercarse a sentir lo que se siente en la ronda francesa, no puede quedarse sin participar en una l’Étape by Le Tour de France”, explicó el abulense.

Tras el arranque, el pelotón encaró una primera mitad de sube y baja constante que vivió uno de sus momentos más enérgicos en el Sprint Challenge de Vélez de Benaudalla. Un tramo de 1km llano que reconocía al ciclista y la ciclista más veloz y constante durante ese segmento. Así, hasta llegar al primer Punto de Hidratación, situado en el inicio de la subida más exigente de la marcha.

Foto: L´Etape Granada

Prácticamente en el ecuador del recorrido, el Puerto de Los Guájares puso las cosas difíciles a los participantes. Más de 13 kilómetros de puerto de primera categoría, con un desnivel medio de casi el 6%, y que se ha superado en las pequeñas grupetas que ya se organizaban en los primeros kilómetros. Precisamente está subida coronó a la reina de la montaña, la corredora más rápida en completar Los Guájares, que vistió el mismo maillot que llevó Demi Vollering en el Tour de France Femmes.

Como recompensa, poco después de la subida, en la localidad de Pinos del Valle, una fiesta esperaba al pelotón. La charanga tradicional del municipio pinero, así como el avituallamiento completo de la cicloturista. Una zona de recuperación y alimentación que ofreció a los corredores y corredoras todos los suplementos necesarios para completar la aventura.

Fue precisamente en este punto donde se encontraba el preludio de uno de los momentos más esperados y temidos de la jornada, el Strava Challenge del Muro de Saleres (aquí incluiría yo el link al Challenge). Una subida corta pero explosiva, que en poco más de 2 kilómetros acumula unos 200 metros de desnivel positivo. El pelotón no estuvo solo en la subida. Acompañando a los corredores estuvo el legendario Didi, el diablo más famoso del mundo de la bicicleta, que contribuyó con su presencia a reforzar esa esencia de la Grande Boucle que se vive en la marcha.

Foto: L´Etape Granada

Strava Challenge

Poco antes de la prueba, L’Étape Spain y Strava unieron fuerzas para acompañar al pelotón a vivir toda la esencia del Tour de France mientras motivaban a cada uno de ellos y ellas para salir a la calle a practicar deporte. Una colaboración con la red social líder entre deportistas que giró en torno a lo físico y digital.

 

El culmen de esta iniciativa estuvo, precisamente, en el Muro de Saleres. La ganadora y el ganador de la subida recibieron una inscripción para cualquier prueba de l’Étape by Le Tour de France que se dispute en 2023. Además, entre todos los que finalizaron la subida se sortearán diferentes premios.

Superados ambos tramos cronometrados, aún quedaba un último desafío: el Mirador de la Atalaya. Un puerto de tercera categoría en el que se disputó el premio a rey de la montaña. Como hizo Jonas Vingegaard en la pasada edición del Tour de France, los topos rojos sobre maillot blanco vistieron al corredor más rápido en completar esta subida.

Los últimos 30 kilómetros, hasta la llegada a Granada, fueron más llanos, pero con algún repecho que permitió a todos los participantes exprimirse y disfrutar en compañía de una jornada excepcional de ciclismo de carretera. Un desafío único por su privilegiada localización y que se ha completado tras 131 kilómetros y más de 2.000 metros de desnivel acumulado.

Foto: L´Etape Granada

La fiesta concluyó con el habitual Pasta Party, en el que el pelotón puede descansar de todo el esfuerzo realizado y recuperarse con unos platos de pasta que ayudaron a recuperar fuerzas. Todo quedó en el Palacio de Congresos, centro neurálgico de la marcha que acogió el Village de patrocinadores, la salida, la meta y la celebración posterior.

El paso del pelotón, la seguridad, el día de recogida del dorsal y todo el ambiente festivo que se vivió el sábado y el domingo no habrían sido posibles sin todas las entidades colaboradoras. Desde el ayuntamiento de Granada y los municipios de paso, a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Sin olvidarnos, por supuesto, de los voluntarios y voluntarias. Todos ellos dieron lo mejor de sí para hacer de la l’Étape Granada by Tour de France presented by Lapierre un fin de semana de ciclismo inolvidable.