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Importante triunfo del Granada CF para dejar casi encarrilado el pase a cuartos de la Europa League. Los tantos de Jorge Molina y Roberto Soldado sacaron a relucir las carencias atrás de un Molde que se halla varios escalones por debajo de los rojiblancos a pesar de las bajas. La expulsión de Ellingsen en la segunda parte dio la puntilla a los nórdicos, que apelarán a la épica ante el mismísimo Thor.

Puede que hubiese una mejor forma de vivir la noche más importante del Granada CF en casi noventa años de historia. Otra más. El vacío graderío de Los Cármenes, algo que duele como un gancho directo al hígado, tiene un pase. Principalmente, porque ya nos hemos (mal)acostumbrado. Que el banquillo esté casi vacío ya es otra cosa. Las lesiones, junto con las bajas por sanción o por temas de ficha deportiva, mermaron a un Granada que quería vivir a costa del sueño europeo. Y lo va a seguir haciendo.

Con alrededor de una docena de bajas arrancó el Granada la ida de los octavos de final de la Europa League. Once jugadores titulares, más dos guardametas suplentes, un central del primer equipo y tres ‘chavalines’ del filial en el banquillo. Precisamente el partido más ansiado desde el principio de los tiempos nazaríes, tanto para la plantilla como para la afición granadinista, no podía contar con más palos en las ruedas. Quizá ese punto de encuentro entre futbolistas e hinchas, los protagonistas cada uno a su manera de este negocio, viviendo la aventura desde la distancia supusiera la recarga de fuel necesaria cuando el depósito marca la línea roja.

Al otro lado de la viñeta, el Molde. Un club grande de Escandinavia para arriba que seguramente no conocía (hasta ahora) eso de la eterna lucha. Los noruegos viajaron a Granada desde Benidorm por ese problemilla de las fronteras en tiempos de COVID. Por eso y porque el invierno no es el mismo allí que aquí. No nos engañemos. La situación del Molde era totalmente contraria a la de los rojiblancos. Con la liga noruega aún sin comenzar, el Molde llegó con su barra de cansancio totalmente vacía, como en la consola.

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FOTO: Photographers Media

Molina y Soldado, los maestros del gol

Con todo y con eso, el Granada comenzó el partido intenso, disciplinado y con ganas de llevar la voz cantante. El guion habitual y, quizá, el esperado por la mayoría de seguidores rojiblancos. Así llegó la primera ocasión clara del partido. Kenedy, ese jugador diferente creado por la patria sudamericana para poner en valor la figura del potrero en el fútbol actual, mandó un centro medido al primer palo al que llegó Nehuén. El remate con el pie del argentino se marchó desviado a pesar de su idónea posición dentro del área pequeña. Fue el primer aviso a los pocos minutos de partido y no habría muchos más.

A los 25 minutos de partido, Rui Silva mandó un balón largo desde campo propio buscando el potencial aéreo de Soldado y Molina. Los jugadores del Molde, más preocupados de marcar a los rojiblancos por bajo, no acertaron a cabecear el envío y lo dejaron tocar el suelo. Error de principiante. El bote sacó a relucir las vergüenzas de Sinyan y dejó solo ante el portero a Molina, que no falló ante Linde.

El tanto supuso un primer golpe para el Molde, que recibiría el golpe de gracia en la recta final del choque. No se puede decir que no lo intentaran. Sobre todo en la segunda parte, donde Rui Silva voló para desbaratar un potente libre directo desde la frontal de Ekrem. El balón buscaba la escuadra del palo corto, pero el luso metió la manopla y evitó el empate. Antes del descanso, el cuadro de Moe causó peligro por la derecha mediante las llegadas de Pedersen. Sin embargo, al lateral le faltó acierto a la hora de conectar con los hombres de arriba.

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FOTO: Photographers Media

Sinyan, siempre en la foto

También perdonó el Granada con grandes acciones de Soldado o Puertas. El almeriense lo hizo todo bien en una de ellas. Condujo, recortó a Sinyan -otra foto- dentro del área, pero su chut raso se topó con el cuerpo de Gregersen. Soldado sí pudo conectar una buena volea, pero Linde se hizo grande para impedir la sentencia. No correría la misma suerte en el siguiente intento. A falta de quince minutos para el final, el valenciano se sacó de la chistera otra gran volea desde dentro del área que pilló desprevenido al meta del Molde. Su estirada fue inútil y el segundo tanto fue la sentencia rojiblanca cuando el balón besó la red tras golpear primero en el palo.

Minutos antes, Ellingsen había sido expulsado por una entrada a destiempo. Con todo en contra, el Molde se lanzó al ataque a la desesperada en busca de un tanto que lo metiera en la eliminatoria por el valor doble de los goles fuera de casa. Rui Silva y la mala puntería de los visitantes terminaron de hundir al club nórdico, que todavía pudo haber encajado el tercero si no llega a ser por la palomita de Linde ante el cabezazo de Kenedy.

Queda la vuelta en Budapest, pero la capacidad de los de Diego Martínez para sortear obstáculos debería tranquilizar hasta al más cenizo. Si el físico respeta y regresan algunas piezas, el engranaje rojiblanco continuará haciendo historia por las carreteras del continente. Mucho Granada para tan poco Molde.

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FOTO: Photographers Media

FICHA TÉCNICA

GRANADA CF: Rui Silva; Víctor Díaz, Nehuén Pérez, Domingos Duarte, Dimitri Foulquier; Max Gonalons, Yan Eteki, Kenedy, Antonio Puertas (Jesús Vallejo, min. 90); Jorge Molina, Roberto Soldado (Isma, 79).

MOLDE FK: Linde; Marcus Pedersen, Sinyan, Gregeren, Haugen; Aursnes, Hestad (Knudzton, min. 64), Ellingsen; Elkrem, Ulland-Andersen (Bolly, min. 86), Sigurdarson (Fofana, min. 73).

ÁRBITRO: Paweł Raczkowski (Polonia). Amonestó con tarjeta amarilla al local Yan Eteki. Por parte de los visitantes, a Sigurdarson, Hestad y Ekrem. Ellingsen fue expulsado por doble amarilla.

MARCADOR: 1-0 Jorge Molina (min. 25); 2-0 Roberto Soldado (min. 75)

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la ida de los octavos de final de la UEFA Europa League. Disputado en el estadio de Los Cármenes a puerta cerrada debido a la pandemia del coronavirus.