955 días han pasado desde que Neyder Lozano disputara sus últimos minutos en partido oficial, concretamente nueve, el 26 de mayo de 2019 frente al Nástic de Tarragona. En julio de ese mismo año el colombiano fichó por el Granada CF, y en la pretemporada con el equipo rojiblanco sufrió una fractura en la tibia de su pierna derecha. Casi tres años después y con cuatro operaciones de por medio debido a una infección en la zona afectada, el central no ha podido debutar aún con el equipo.

Pero Neyder ha vuelto a sonreír. Desde la semana pasada completa buena parte de los entrenamientos con el grupo, a la par que sus compañeros, siguiendo el plan de recuperación marcado por el club. En palabras para Radio Marca Granada, el colombiano admitió estar dando “pasitos hacia delante en la recuperación, disfrutando de volver a estar con mis compañeros en el verde”. Neyder asegura que estos años han sido muy “difíciles”, ya que “se ha visto en pausa mi carrera, pero he sabido afrontarlo y estamos viendo la luz”. En este tiempo, el de Quibdó afirma que se agarró al “trabajo, la constancia y la fe”.

La de Lozano no ha sido la típica lesión que pueda afectar a un futbolista, sino que le ha llevado por un largo proceso de operaciones y visitas a distintos médicos. El ex del Sanse y Elche reconoce que ya tuvo molestias durante aquella pretemporada al llegar a Granada, pero “pensaba que era por el cambio de las plantillas de las botas, no pensaba que fuera a tener esta magnitud. Al principio me dijeron que tenía una fisura en la pierna derecha por estrés y que mi genética demanda a esa parte del cuerpo mucho más de lo normal”.

Sin embargo, el infortunio le ha perseguido durante estas tres últimas temporadas, en las que se ha llegado a hablar incluso de si la afección en su pierna estaba relacionada con un tumor, pero tras visitar a distintos doctores parece que finalmente dieron con la tecla. “Me hicieron pruebas para ver si había un tumor, pero no respondió. Antes de volver a operarme llegó la pandemia, luego fuimos a Barcelona y optamos por retirar la placa, pusimos un clavo intramedular por dentro de la tibia, sin injerto. Tampoco fue bien, y al finalizar la pasada temporada me volvieron a operar y resultó que mi tibia no respondía bien, no tenía buen riego sanguíneo. La última cirugía, de casi 12 horas, fue hace 7 ó 8 meses y me injertaron de mi cuádriceps, con unas venas vasculares para que hubiera buen riego sanguíneo, fortaleciéndolo con un clavo”.

Foto: Photographers Media.

Pero el colombiano nunca se rindió, siguió trabajando a diario y se apoyó en su pareja, el club y los compañeros, siendo consciente de que su vida podía tomar un cambio irreversible, algo a lo que no teme. “No he tenido miedo a no poder caminar, siempre he tenido esa esperanza de que en algún momento la situación cambiaría para bien. Tampoco tengo miedo a dejar el fútbol profesional. Soy joven, tengo tiempo de prepararme, estudiar o trabajar. Siempre he sido un buscavidas”. El defensa declara que le “preocupa el futuro, pero a la vez no. Sé que soy un jugador con las condiciones para seguir jugando, si me llega la oportunidad demostraré que puedo seguir compitiendo y mejorando, y por qué no, volver al fútbol profesional”.

Pero el estar tres años fuera de los terrenos de juego también ha tenido consecuencias en su estado físico. “Mi día a día estos últimos tres años ha sido pasar del gimnasio a la piscina y de la piscina al gimnasio. Pero ahora el problema no es solo mi tibia, sino el resto de músculos y articulaciones. No he parado de trabajar, pero sí de competir”.

Neyder sí que admite que le queda “la espinita de no haber debutado con el Granada”. “Son tres años sin poder devolver esa confianza que han depositado en ti, y más aún cuando el Granada hace en estas tres temporadas las mejores de su historia”. Tres temporadas en las que el equipo rojiblanco llegó a las semifinales de Copa del Rey y dio a conocer su nombre por los campos de Europa. Diego Martínez quiso que el grupo viajara al completo, por lo que Neyder formó parte de la expedición granadina en esos viajes. “Estuve con el equipo viajando por Europa y sufrí, ya que tienes esa impotencia de no poder estar en el campo y luchar con tus compañeros. Disfruté mucho, aunque hubiera sido mejor con público”.

Preguntado por la relación con el exentrenador rojiblanco, el colombiano confiesa que se sentía “uno más”, ya que “estaba aquí todos los días, trabajando y cerca del grupo”. Lozano se muestra muy “agradecido” con el Granada CF. “No fue fácil ni para el club ni para mí, pero me he sentido respaldado siempre por ellos y por el vestuario. Que te recuerden como un luchador es mi recompensa”.

Foto: PhotographersMedia.

En relación a la temporada actual y a los malos resultados del equipo durante este 2022, en el que todavía no ha conseguido la victoria, el defensor comparte que “está siendo una temporada compleja, no solo para nosotros. En nuestro equipo ha habido cambios, lo que ha implicado diversas maneras de jugar, diversas preparaciones… Perdimos esa estabilidad que habíamos ganado estos últimos años. La plantilla sigue siendo casi igual a la de los dos años pasados y confío en el trabajo de mis compañeros”.

Por último, destacó el trabajo de sus compañeros en la defensa, tanto de Domingos Duarte como de Torrente, del que resaltó su “personalidad y temple”, y dejó un mensaje de esperanza de cara al futuro: “Estoy muy agradecido a la afición por el apoyo en estos momentos duros. El día que vuelva a pisar un terreno de juego estaré como un niño pequeño con un juguete nuevo. Sé que los fisios y compañeros se alegrarán mucho ya que he luchado mucho por ese momento”.