En verano, poner el aire acondicionado en el coche no es solo una cuestión de confort, también de seguridad vial. Más aún durante una ola de calor como en la que estamos inmersos estos días. Los expertos indican que, con una temperatura en el interior del coche que ronde los 35ºC, el conductor reaccionará un 20% más lento que otro cuyo vehículo esté a unos 25ºC. Un efecto “similar” a conducir con una tasa de alcoholemia cercana a 0,5 gr/l en sangre.

Por eso es muy importante mantener fresco y ventilado el habitáculo de nuestro vehículo. En este sentido, existe una lista con los cinco errores más comunes que cometemos cuando utilizamos el aire acondicionado y algunos consejos para optimizar su uso.

Aire al máximo

En verano, el interior de un coche aparcado al sol puede llegar a los 60ºC. Uno de los errores más frecuentes es encender el aire al máximo nada más llegar y subir a nuestro vehículo. Lo primero que hay que hacer es abrir las puertas y ventanillas y ventilar el habitáculo, durante un minuto o dos, antes de activar el aire acondicionado.

Así se consigue rebajar de forma natural la temperatura interior. Una vez ventilado, ya se puede entrar, cerrar las puertas y ventanillas y activar la climatización. Aproximadamente una media hora después se habrán recuperado los 25ºC, una temperatura recomendable para la conducción.

Botón recirculación

El hecho de mantener activado el botón de recirculación del aire en vez de el que introduce aire desde el exterior, favorece que los cristales se empañen. En ese sentido, sería más recomendable conducir con la opción Auto encendida para que el flujo del aire se autorregule, sea más homogéneo y se haga un uso más eficiente.

No activar el aire

Uno de los errores más comunes es, directamente, no encender el aire acondicionado. Hay momentos del día en los que hace más ‘fresquito’ que en otros. En esos momentos, no creemos necesario refrigerar el interior del vehículo.

Sin embargo, es más que aconsejable activar siempre el aire, así evitaremos que se empañe el cristal cuando se eleve la temperatura exterior.

Difusores

Muchas veces, mientras conducimos, si sentimos calor, subimos la intensidad del aire o bajamos su temperatura. Lo que poca gente sabe es que la mayoría de las veces no es una cuestión de temperatura, sino de la dirección en la que circula el aire dentro del habitáculo.

Para conseguir un reparto adecuado del aire, los difusores tienen que estar enfocados hacia arriba, no hacia la cara del piloto o del copiloto. Con este sencillo gesto se consigue que el aire se reparta por todo el coche y llegue a todos los pasajeros de forma uniforme.

Mantenimiento

Al igual que el aceite, los neumáticos, el líquido de frenos o tantos otros componentes de nuestro vehículo, el sistema de climatización también necesita un mantenimiento específico. De hecho, es plenamente recomendable cambiar los filtros cada 15.000 ó 20.000 kilómetros.