XLII Festival Nacional de Cante Flamenco de Ogíjares

El pasado sábado 4 de septiembre, el flamenco volvió a brillar en el parque San Sebastián de Ogíjares acogiendo a su querido Festival de Cante Flamenco. Fue con su XLII edición, en una noche llena de duende que sobrecogió a todos sus artistas y espectadores.

La organización de la peña flamenca “Eva La Yerbabuena” tuvo un papel fundamental en la ejecución del Festival, ya que como mencionó Estéfano Polo, Alcalde de Ogíjares, “sois el equipo en el que todo flamenco desearía estar, alma, creadores y el pilar fundamental de todos y cada uno de estos años de tradición”. Emotivas palabras que siguieron de un profundo agradecimiento por parte del equipo de gobierno de la corporación municipal por apoyar el flamenco, Patrimonio de la Humanidad.

Durante la presentación antes de las actuaciones, los homenajeados del Festival recibieron un galardón a toda su trayectoria como artistas. José Carlos Colorado, director de TeleMotril le dedicó una semblanza a la homenajeada María Guardia Gómez “Mariquilla”. Posteriormente, el presentador Antonio Conde homenajeaba también a Juanito Villar. Ambos se sobrecogieron ante el crecimiento del público, ya que los aplausos y la ovación se sostuvieron durante un largo tiempo.

Bulerías, soleás, alegrías, seguiriyas, fandangos, malagueñas y tangos fueron algunos de los palos que resonaron en un escenario por el que pasó un elenco de artistas que levantó a los espectadores en cada actuación. El público acompañó con su palmeo cada quejío haciendo resonar la Villa de la Música. Uno de los momentos auge para ser recordados del Festival fue cuando la cantante Esperanza Fernández modificó una de sus letras sobre la marcha para cantarle a la homenajeada Mariquilla, que se arrancó a bailar en medio del pasillo central con su elegancia y presencia, cautivando a todos los presentes al compás de la cantaora.

La bailaora Pastora Galván impuso su arte desde los primeros segundos al levantar sus brazos, en apenas unos instantes, ya nos sumergió con su garbo encima del escenario, moviéndose con soltura a través del tablao, con unas miradas en las pausas que transmitían los más profundos sentimientos al compás de la música.

Al finalizar el Festival de la mano de Duquende, todos los artistas de la noche se subieron de nuevo al escenario, poniendo fin a la fiesta flamenca por todo lo alto con un arranque y jolgorio que mantuvo la chispa del evento hasta el último rasgueo de guitarra. Una experiencia para repetir de cara a la próxima edición en la que ya se está trabajando para ofrecer lo mejor del cante, toque y baile en la que ha sido, es y será la catedral del flamenco.