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Fernando Valero Casanova, nacido en Albolote en 1991, era la persona detrás de Ozelot, un rapero granadino cuyas letras, basadas en la ciencia, filosofía, física o medicina se alternaban con la lucha de su enfermedad, un cáncer tipo sarcoma que le había sido diagnosticado 12 años antes, y que acabaría con su vida en enero de 2020. Graduado en Medicina por la Universidad de Granada, utilizó el género del rap unido a la poesía para escribir sobre lo que amaba: el universo, la medicina o la filosofía, y dejó un legado eterno tanto para los que algún día llegaron a escucharlo como también para futuros oyentes.
Algunas de sus canciones tienen más de medio millón de reproducciones en YouTube, y su música ha llegado hasta el otro lado del Atlántico, donde se valora mucho el rap y la métrica española, algo en lo que Ozelot era un maestro. A principios de este año 2021, su hermana Patricia, junto con la ayuda de sus padres y amigos, sacó a la venta un libro con toda la obra de su hermano recopilada, acompañado por un CD, algunas fotografías y textos escritos por ella misma y sus padres, Ángel y Consuelo. La recaudación completa del libro está destinada a la investigación en sarcomas, llevada a cabo por el doctor César Serrano García en el Instituto de Oncología del hospital Vall d’Hebron de Barcelona.


Su música traspasa fronteras


“La música de mi hermano se ha ido expandiendo y siendo más reconocida, e incluso raperos del panorama español como Juancho Marqués, Arkano o Piezas lo han recomendado. Cada vez tiene más seguidores en Latinoamérica, en Reino Unido… me han escrito de todo el mundo. Mi hermano jamás se imaginaría hasta dónde ha llegado su música”, contaba su hermana Patricia en una entrevista para Radio Marca Granada. Patricia empezó hace más de un año a juntar todas las letras que su padre tenía recopiladas desde que Ozelot era casi adolescente. “La idea fue de mi padre, que alguna vez le había hablado a mi hermano de recopilar sus canciones en modo de escritura, de crear un libro con todas sus letras. Ver su obra en papel te da una perspectiva totalmente diferente”. Un proceso duro, costoso, material y emocionalmente. “Lo más duro fue indagar en sus escritos, había muchos que nunca había leído y los vi por primera vez en su ordenador o su móvil. Descubrí que él iba por delante de nosotros, sabía que esto ocurriría”, confiesa su hermana. A pesar de lo difícil del camino, la familia sacó adelante el proyecto, y editaron un libro de 226 páginas, con ilustraciones hechas por el propio Ozelot, fotografías y un CD con las canciones de todos sus álbums. La contraportada del libro es un pequeño árbol, uno de los 9 en los que su materia está repartida. Una materia que, el hombre de masa cero, añade a ese legado que dejó en vida.
Sus canciones han inspirado a mucha gente alrededor de todo el planeta. “Hay sitios de Latinoamérica en los que Ozelot es una especie de Dios para muchas personas”, cuenta su hermana. Algunas como Comiendo sin hambre, durmiendo sin sueño, follando sin ganas o Por qué existe algo en lugar de nada rozan el millón de visitas en YouTube, y en los comentarios se pueden ver debates sobre física, filosofía o medicina mientras intentan descifrar a qué se refiere exactamente con sus letras. Por eso, leerlas en papel nos da una percepción mucho más clara de su visión de la vida, y también de la muerte.
“Este libro es algo que te va a gustar leer y encima estás aportando, es una lección de vida, el legado de mi hermano. Todo lo que hay en estas páginas es fruto de muchísimos años de reflexiones, miedos, dudas. Es una lección de vida y también de muerte. Este libro te ayuda a aceptar y entender la muerte” dice su hermana Patricia.

Contraportada del libro Ozelot

Libro con fines benéficos


El libro Ozelot se puede conseguir en librerías o por amazon, y todo lo recaudado está destinado a la investigación de sarcomas llevada a cabo por César Serrano García en el Instituto de Oncología del hospital Vall d’Hebron de Barcelona. “Le mandé el libro y le encantó. Ha escuchado las canciones de mi hermano y lo tiene como un referente, estos proyectos son los que le hacen seguir con fuerza para adelante”, afirma Patricia.

El hombre de masa cero fue su última canción. Él no pudo verla terminada, pero su hermana consiguió que saliera. «Le prometí que la sacaría por él. Para él es su testamento, su canción más importante». Su hermana Patricia hace la intro del tema, de más de diez minutos.

«Pero un día leí que para los fotones no pasa el tiempo

Traté de convertirme en un «hombre de masa cero»

Y ahora cada vez que me abraza recuerdo que tengo un cuerpo

Pues lo único que pesa es la amenaza de perderos»