¡Qué mal asunto cuando el deporte y la política se mezclan! Y antes de que nadie se me eche encima, digo que me da igual una ideología que otra. Utilizar un evento deportivo para reivindicar tus ideas políticas, sean estas cuales sean, no me parece entendible, por muy lícito que sea. Y menos aun cuando lo haces aprovechando uno de los momentos más importantes de la historia reciente del equipo al que perteneces.

Ya lo habrán adivinado, hablo de Unai Etxebarria, portero del Recreativo Granada la pasada temporada. El guardameta vasco utilizó la celebración inmediata al 4-0 contra el Athletic Club para saltar al césped de Los Cármenes vistiendo una camiseta de apoyo a los presos de Alsasua. ¿Estás en tu derecho de hacerlo? Por supuesto. ¿Es moralmente aceptable hacerlo utilizando la relevancia mediática que te aporta el equipo que paga tu sueldo? No lo creo.

Y que no se altere nadie. Si cualquier jugador de la plantilla hubiera exhibido algún mensaje de apoyo a los Guardias Civiles involucrados en aquel altercado mis palabras serían las mismas. El deporte no debe ser una plataforma de expresión de las ideas políticas de ningún deportista. Menos aún, como ya he dicho, cuando utilizas el altavoz mediático que te aporta el club que te da de comer.

Lo más curioso de este caso es que en un principio pasó desapercibido. Se comentó brevemente en redes sociales el mismo domingo del partido, pero no tuvo mayor relevancia. Hasta ayer, viernes 24 de julio, que un compañero de prensa, Fran Viñuela de la Cadena COPE, compartiese la imagen en redes sociales dando a conocer la reivindicación del guardameta del Recreativo Granada.

Poco después llegó otro mensaje. De Macarena Olona, diputada de VOX en el Congreso. Mensaje que, por cierto, también sobraba. Más aun en el tono belicoso en el que lo hizo. Si me parece mal que un deportista utilice su nivel mediático para nada que no sea 100% deportivo, igual de mal me parece que un político señale a cualquier persona por el simple hecho de no pensar como ella.

Sirvan estas líneas también para mostrar apoyo a Fran Viñuela, que, sin querer valorar la iniciativa de Unai, se ha visto involucrado en una polémica que no le va. Informar no es linchar, ni tampoco apoyar. Pero qué vamos a descubrir ahora, si ya sabemos que Twitter es uno de los peores estercoleros de esta sociedad moderna que nos toca vivir. El poder que te da un perfil anónimo para llamar rojo o facha sin criterio ni motivo ninguno es impresionante.

En resumen, que ya me extiendo demasiado, que me da mucha pereza leer Twitter y comprobar que la gran mayoría de mensajes se tratan de escupideras de odio hacia quien no tiene un pensamiento idéntico al mío. Y que mientras no nos demos cuenta de que no hay dos personas que piensen igual en absolutamente todo, este “opinadero” que tenemos por vida será un vertedero donde depositar palabras que le importan a pocos, aunque muchos se ofendan por ellas sin motivo.

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