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Tras un año de aplazamientos, cancelaciones, vestidos de novia en los armarios, anillos de compromiso en los joyeros, y muchos planes frenados…¡vuelven las bodas! Los novios podrán volver a darse el “sí quiero”. Este verano vuelven a cumplirse sueños en un sector que ha estado hibernando por obligación y que en 2020 sufrió una de las mayores caídas que se recuerdan.

90.416 bodas se llevaron a cabo en España en 2020. Esto supone un 45,71 por ciento menos que en 2019, cuando se llevaron a cabo 161.389 bodas en nuestro país. De todas ellas, 31.239 fueron en Andalucía.

El mundo de las bodas es amplísimo

Este sector no consta sólo de vestidos de novia o alianzas, es un mundo amplísimo y genera una gran inyección económica. Supone también una fuerte activación del sector turístico. Almudena Bulani, Wedding Planner con la que hemos tenido la oportunidad de hablar, nos contaba que este fin de semana pasado se celebró una boda donde “el 75% de sus invitados venían de Italia”.

Es tiempo también de reinventarse. Su negocio de organización de bodas tiene que encargarse de todo, desde la estancia de los invitados hasta el diagnóstico de las pruebas PCR para que puedan acceder a España.

Esperanza en el horizonte

Almudena tiene ya programadas 35 bodas para este verano, parte de ellas pospuestas del año pasado y otras tantas nuevas. En 2020 tenían planeadas 32 bodas, y sólo pudieron celebrarse 2. Esa incertidumbre les afectó notablemente, pero afirmaba que “no han parado de trabajar”.

“Yo he trabajado más que nunca, estamos en contacto con todos los proveedores y ha habido bodas que han pasado hasta por 5 fechas diferentes”

Almudena bulani

Lo bueno es que nuestros clientes no dejaron de pagarnos nuestros honorarios. Y esta pandemia nos hizo reinventarnos, creando cursos de formación de Wedding Planner, un sector cada vez más demandado a pesar de las circunstancias. “Sabíamos que esto tenía caducidad”, comentaba Almudena esperanzada.

También nos contaba que “en general, las parejas mantienen su presupuesto“, aunque se ha limitado el número de invitados y las bodas ya nos son tan grandes. Al estar ya en nivel 2, no podrá superar el 75% del aforo con un máximo de 200 personas en sitios cerrados (siempre sentados de 6 en 6) y 400 personas al aire libre ( 8 personas en mesa).

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FOTO: Azaustre Wedding Photography

Metre de bodas

De otro lado, Pablo Arroyo, nos ha dado otro punto de vista. Él es el encargado de dirigir el evento al completo en el momento en el que ocurre, desde preparar la boda, hasta ser la mano derecha de los novios y el director de los camareros.

“Este año la gente está loca por gastar, celebrar y disfrutar “

Pablo ARROYO

Este verano va a dirigir 30 bodas, de las cuales un porcentaje corresponde a las que fueron aplazadas en 2020. Nos cuenta que “se han encontrado en una situación de desbordamiento“. Se han visto con falta de personal, llegándoles todo de golpe.

“El trabajo se ha duplicado con respecto al año pasado”, reconoce Pablo. Los precios siguen siendo los mismo. De hecho, “la gente tiene muchas más ganas de gastar y de disfrutar que nunca”.

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Qué quieren los novios

“Las parejas tienen más ganas de celebrar que nunca y suelen confiar plenamente en nuestros servicios”, nos cuenta el metre, visiblemente feliz. Además, añade, “quieren convertir su día en una experiencia, tanto para ellos mismo como para sus invitados”. “Buscan la excelencia gastronómica, la puesta en escena, una buena presentación y que sea toda una experiencia desde que empieza hasta que acaba”, concluye.

Todos los trabajadores de este sector se han tenido que hacer expertos en el BOJA y estar actualizados en todo momento. “Esperemos que ahora, en nivel dos, y al quitar el 26 de este mes el uso obligatorio de las mascarillas en exterior, podamos disfrutar como es propio de estas celebraciones”.

Qué se ha integrado en las bodas por el tema Covid

Las medidas anticovid están presentes en todos lados. Y las celebraciones nupciales no son una excepción. Los invitados y los novios deberán llevar mascarilla, el cóctel inicial se distribuye individualmente con la selección de los distintos aperitivos en un plato y ya no podrán cogerlos de las bandejas.

El uso de la barra está prohibido. Lo que se conoce como “barra libre” pasa a ser “servicio de copas en mesa”. Por lo tanto, los integrantes de la boda deben beber sentados y no se podrá bailar hasta nuevo aviso.

Se puede sacar en claro que este sector y todos los que lo rodean se encuentran en un momento dulce y que vuelven las ganas de soñar. Al fin, se vuelve a recuperar la ilusión.

DING, DONG, DING, DONG. ¡Qué vivan los novios!

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