Para muchos la NBA es un sueño o una forma de entretenerse mientras trasnochan en las largas madrugadas o los múltiples «higglights» a través de las redes sociales. Lo que pocos saben es que para nuestro protagonista de hoy, martes 2 de agosto, en ‘El Entrevistón’ de Directo Marca Granada es el pan del día a día.

El granadino Ramón Díaz Sánchez (10 de diciembre de 1982, 39 años), aceptó hace 10 años una propuesta de otro paisano como es Sergio Valdeolmillos para unirse al cuerpo técnico de la selección de México. Años después, todavía sigue al otro lado del charco y se encuentra dirigiendo a los Capitanes de Ciudad de México en la segunda competición del baloncesto americano, la G League.

A muchos les puede sorprender que un equipo mexicano esté compitiendo en una liga estadounidense, pero no es de extrañar que suceda. Por ejemplo, equipos como Toronto Raptors o los antiguos Vancouver Grizzlies, actuales Memphis, han sido y son franquicias de la NBA aun siendo ciudades de Canadá. Todo esto lo engloba la NBA en su plan de expansión internacional. El 15 de diciembre de 2019, la organización dirigida por Adam Silver decidió dar el salto hacia México, concretamente al equipo dirigido por Ramón Díaz.

Foto: Capitanes de México

G League

A pesar de estar vinculada a la NBA, es una competición que a priori no tiene un gran atractivo en España. Todas las franquicias de la NBA, a excepción de Phoenix Suns y Portland, tienen a un equipo vinculado compitiendo. A su vez, existen dos equipos como son Ignate, vinculado a la NBA, y Ciudad de México que no pertenecen a ninguna franquicia.

Antiguamente, el nombre de la liga era «D-League» debido a que los equipos NBA la utilizaban para sus jugadores jóvenes o drafteados pudieran desarrollarse hasta adquirir los conocimiento y habilidades necesarias que les permitían rendir junto con la élite del baloncesto mundial en la NBA. Ramón nos cuenta que «poco a poco, el concepto de liga de desarrollo ha ido desapareciendo e incluso jugadores más veteranos o que han jugado baloncesto FIBA han querido participar para ver si podrían jugar en la NBA. Muchos jugadores utilizan esta liga como trampolín«.

Para poder apreciar la magnitud de lo que ha conseguido el técnico nazarí de la mano de Capitanes de México, hasta 2016 no existía equipo de baloncesto en la capital mexicana y ahora compiten en dicha liga y con miras a ser en un futuro franquicia NBA. La expectativas son altas porque «la competición está en continuo crecimiento». Capitanes tiene la suerte de que en un futuro pueda darse la posibilidad de formar parte de la NBA debido a que «nos han transmitido que quieren expandirse hacia el sur y abrir mercado en Latinoamérica. Somos los elegidos para eso» confirmaba Díaz.

Foto: Capitanes de México

Aún siendo un proyecto joven, tan solo 6 años, la acogida que tiene el club tanto en México como en el resto de América Latina «no es muy grande. Hemos competido 4 años en México y al 5 estábamos en G League». Realmente el objetivo que se marca tanto el propio Ramón como el club es que «nos conozcan como el equipo de los latinoamericanos. Queremos que se identifiquen con nosotros«. Para ello, una de las normas que tienen es que sus jugadores tienen que tener un «80% de raíces latinoamericanas«.

Temporada 2022 – 2023

Tras debutar la pasada campaña en la G League, Ramón tiene claro que «esta temporada es muy importante para todos». A consecuencia de la emergencia sanitaria ocasionada por la situación de la covid-19, el equipo mexicano no pudo debutar en Ciudad de México. Esta temporada si tendrán la oportunidad tras «volver a la normalidad. Este va a ser el año de consolidación. Tenemos que ver el impacto que tenga en los aficionados, Pero sabemos que la gente está muy ilusionada con el proyecto«.

Otro punto a destacar es que Capitanes de México «tiene un acuerdo con la NBA no solo a nivel deportivo. De aquí a 3 o 4 años se podría plantear la oportunidad de tener un equipo NBA en la ciudad y el país».

Foto: Capitanes de México

Baloncesto y familia

A veces, no todo es tan bonito como lo pintan. Los españoles somos muy familiares y triunfar en el extranjero, en este caso México, tiene sacrificios como el de compaginar la profesión en otro continente diferente a donde se encuentra la familia. Ramón Díaz sabe muy bien eso tras varios años alejados de los suyos y con una pandemia de por medio. Esta temporada no va a tener dicho problema ya que «por fortuna, a mediado de agosto nos vamos todos para allá. Es muy duro estar tanto tiempo sin ver a tu mujer y tus hijos».

Muchas veces podemos tratar de imaginarnos como es la vida en México y sobre todo para una persona extranjera que trabaja allí. «Estamos muy felices de vivir en México. Desde el primer momento nos acogieron con los brazos abiertos. Si tuviera que destacar lo mejor de México serían las personas. La gente es muy cariñosa y amable».

La quinta del chow chow

Al ritmo de los Mojinos Escozíos y su canción «Déjame que te acaricie el chow chow» Ramón también tuvo tiempo de recordar viejos tiempo de su etapa como jugador de cantera. En concreto, de un Campeonato Junior de España en Aranda de Duero donde el equipo estaba dirigido por David Cárdenas y César Torres, mientras que de compañeros tenía a gente como Daniel Pintor, un tal Pablo Pin… entre otros muchos hace unos 21 años. Parte de culpa de ser la persona que es a día de hoy viene de allí, y es que el Ramón jugador «era un chico que por su cualidades físicas destacaba un poco más que por las técnicas. De lo que me quedo de esa época fue de las personas que conocí y lo mucho que aprendí. La mayoría de mis amigos íntimos vienen de esa época. Le debo mucho al baloncesto».

Aunque esté fuera de España durante un largo periodo de tiempo. Ramón sigue al baloncesto granadino e incluso juega en la liga provincial cuando está por la ciudad. Uno de sus grandes amigos desde la infancia es el actual técnico de la Fundación CB Granada, Pablo Pin. «Lo que han conseguido Pablo, Óscar y todo su equipo es algo increíble. Granada es una ciudad con mucho baloncesto y que se merecía tener equipo en ACB» finalizaba el técnico nazarí.