Docentes, padres, alumnado y demás miembros del personal educativo han estado imaginando durante meses cómo sería el inicio del nuevo curso escolar. La incógnita y la incertidumbre acerca de los protocolos y de las medidas de seguridad han estado presentes en el imaginario colectivo y con un carácter casi permanente. Por ello, este pasado jueves 10 de septiembre, el foco se centró sobre los centros educativos.

“Ha sido fantástico. Los padres han participado mucho. Los niños han entrado muy alegres al colegio y todo el profesorado ha participado para llevarlos a su aula. Por supuesto, siguiendo las medidas y el protocolo correspondiente”, asegura la directora del colegio Regina Mundi.

Un protocolo que dio comienzo en la propia vivienda. “Nos hemos asegurado de que no tenía fiebre antes de salir y le hemos advertido las normas: el uso de mascarilla, no compartir materiales, ni botellas de agua… Están concienciados, aunque sean pequeños”, ha relatado Álvaro, padre de Miguel, un alumno de cinco años en su primer día de Educación Primaria.

Miguel ha calificado su primer día de colegio como “genial”. Además, ha admitido que su profesora le ha ayudado a él y a todos sus compañeros a seguir las medidas de seguridad. De hecho, Miguel porta una mascarilla llena de balones de fútbol, su principal escudo para aguantar la mañana. En su mochila lleva consigo otra mascarilla de repuesto y una bolsa de tela para guardarlas cuando sea necesario.

Foto: Photographers Media

“No sabemos cómo va a evolucionar la situación”

En estos tiempos pandémicos, los bienes de protección sanitaria parecen más importantes incluso que la propia merienda de media mañana o el material escolar. A la entrada, el dispositivo de seguridad se ha llevado a cabo con éxito. “Se ha tomado la temperatura a los niños, que se han colocado por clases en su parcela. En el aula, las mesas estaban repartidas con metro y medio de distancia. Ha sido como un grupo burbuja. No ha habido problemas”, explica la directora.

A pesar de no haberse producido incidencia alguna, la preocupación de cara al resto de días del curso sigue patente. Álvaro también es docente de Secundaria en la educación pública y reconoce que “todos estamos preocupados. No sabemos cómo va a evolucionar la situación. Además, creemos que se ha improvisado en las administraciones, que lo han dejado todo en manos de los centros y sus directivas. Las comunidades le han echado el marrón al Gobierno y viceversa”.

Además, “somos muchísima gente la que tenemos que convivir en un espacio cerrado. Al final, son niños. Que respeten las medidas seis horas es complicado”. Tal es la preocupación, que Álvaro afirma que muchos docentes están ejecutando su opción de jubilación por miedo ante este contexto desconocido.

Foto: Photographers Media

Fe y resignación

Junto a su familia, Carlota abandona el centro con dirección a su hogar. El almuerzo reponedor está listo. Ha sido su primer día de 4º de Primaria, el curso límite entre la absoluta niñez y el inicio de la temprana pubertad. Un curso importante sin duda alguna, aunque las prioridades han cambiado. “No hemos empezado a dar materia, sino que la profesora nos ha explicado cómo tenemos que respetar las medidas de seguridad”.

No son escasos los centros que ya han presentado algún tipo de incidencias relacionadas con el coronavirus, sin importar cuántos protocolos se hayan aplicado. Por este motivo, Álvaro sentencia: “No creo que nos vuelvan a confinar por cómo está la economía del país. Tenemos que tener fe en que esto va a evolucionar favorablemente. No hay otra”.

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