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Tener ganas de vivir y aseverar que el 2021 va a ser «un año de mierda» no parecen dos afirmaciones que puedan ir de la mano. O quizá sí. Al final, dentro de la mente de una persona que no escatima en insultos de quienes gestionan la vida pública se puede esperar cualquier cosa.

No hace falta conocer mucho más para descubrir que Jesús Candel, ese médico de urgencias apodado ‘Spiriman’ que detuvo la fusión hospitalaria en Granada y que supone todo un dolor de muelas en el mundo de la sanidad y la política, está muy cerca de volver a los vídeos virales y batallas de David contra Goliat. De momento, su Goliat particular es el cáncer.

A finales del pasado mes de agosto el propio ‘Spiriman’ anunció en sus redes sociales que padecía un grave cáncer con metástasis por diversas partes de su cuerpo. Tal suceso le llevó a parar su actividad laboral y justiciera en favor de la salud pública para centrarse en la suya propia, pues fueron sus propios compañeros del hospital de San Cecilio los que le diagnosticaron la enfermedad, así como el poco tiempo de vida que le restaba. El propio ‘Spiriman’ lo ha revelado este jueves 24 de diciembre en Radio Marca Granada.

Tras unas vacaciones veraniegas, Jesús Candel se reincorporó a su puesto laboral con una preocupación que le reconcomía por dentro. «Una noche de verano soñé que tenía un tumor y me desperté muy angustiado. Tras finalizar mi jornada el día de mi regreso al trabajo, me fui a hacer una placa de tórax, porque tenia la mosca detrás de la oreja. En los resultados vi una imagen rara y hablé con las radiólogas. No les gustó lo que vieron. Me hicieron un TAC y se me vino el mundo encima. Tenía un tumor, líquido para reventar en el pulmón, un derrame pericárdico bestial… Había metástasis en el pulmón, en el hígado, huesos como las vértebras o las caderas… Me dieron tres meses de vida», revela.

La vida de este médico de urgencias de 44 años cambió de manera radical. Decidió pausar sus reivindicaciones políticas en favor de la sanidad y girar el foco hacia su familia y hacia él mismo. «Mi mujer no se lo creía. Llegué a casa y vi a mis hijos. Se te viene el mundo encima. Te enfrentas a la muerte cara a cara. Dos días antes había estado montando en bicicleta… Por otro lado, dije que esto lo superaba y me agarré al deporte. Me puse en manos de una fisioterapeuta y empecé a nadar, a pesar de tener mucha quimioterapia y mucho dolor».

«El que quiere curarse, se cura. El que no, no»

A pesar de tal situación, el deporte obró el milagro. O eso asegura el propio Candel. «A los dos meses me realizaron otro TAC, porque me tuvieron que ingresar en la UVI para sacarme un litro de sangre del corazón. El tumor se redujo un 33%. De tres lesiones de hígado quedaba solamente una. En el riñón no me hallaron nada. Las metástasis óseas estaban desapareciendo. Me puse a llorar en el coche en cuanto me lo comunicó una compañera», explica.

«En esta enfermedad del cáncer -prosigue-, el que quiere vivir, vive, y el que no quiere, no vive. Cuesta aceptarlo, pero hay gente que no quiere vivir. Hay gente que no sabe afrontar un problema y se acaban hundiendo. Les come el cáncer. Es una lucha contra tu cuerpo y la actitud es fundamental», aclara. Por declaraciones como esta, la red social Twitter le canceló su perfil en octubre. Tras haberse abierto uno nuevo, haber recuperado peso y sentirse «más feliz», el polémico médico parece haber recargado las pilas.

«Me cabrea muchísimo la gestión que se está haciendo de la pandemia. Es terrible. Sabiendo que venía la segunda ola, las deficiencias existentes y lo que había que preparar…, al final nos pilló la marabunta. Me avergoncé cuando los médicos quisieron ponerse en huelga en la segunda ola. No tienen vergüenza». Candel, ya ‘Spiriman’, también tiene arsenal para la clase política.

«Denunciamos a Salvador Illa -ministro de Sanidad- y al Gobierno en la Fiscalía -durante la primera ola de la pandemia- por vulnerar la ley de Seguridad Laboral al no darnos material sanitario. La firmamos 15.000 sanitarios, pero la Fiscalía nos dijo que la seguridad de la gente estaba por encima de la nuestra. Es decir, nos mandan a la guerra sin armas».

«2021 será un año de mierda»

‘Spiriman’, o quizá ahora Candel, predice el 2021 como «un año de mierda, incluso peor que el 2020». Lo achaca a la cantidad de personas que están sufriendo diversos problemas a causa de la pandemia. Sanitarios, económicos o sociales. «¿Sabes la cantidad de gente que se está suicidando en este país? Eso no lo verás en los medios de comunicación. El silencio nos está comiendo a los españoles», critica.

Aún con pasos por delante para su recuperación total y con numerosos proyectos en mente, como la instalación de una fisioterapia oncológica en el hospital San Cecilio, ‘Spiriman’ ultima su regreso a la vida viral con la munición recién renovada. Sálvese quién pueda.