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El área del Departamento de Medicina Legal, Toxicología y Antropología Física de la UGR, ha estudiado algunos informes de la Agencia Europea del Medicamento relativo a las vacunas Moderna, Pfizer y AstraZeneca contra el coronavirus. Han llegado a la conclusión de que los riesgos compensan con la ausencia de complicaciones que aporta la enfermedad.

Para ello, el estudio se ha enfocado en la información de seguridad de los estudios preclínicos de las dosis probada en animales. Además de los clínicos en fase 3 con personas.

Según Antonio Hernández, catedrático al frente de esta investigación, no habría que preocuparse. “El balance beneficio/riesgo de las vacunas COVID-19 utilizadas masivamente en la UE es positivo. De manera que los beneficios compensan sobremanera las complicaciones y secuelas a largo plazo de la enfermedad”.

Las trombosis que generaron en algunos individuos la vacuna de AstraZeneca provocó cierta incertidumbre sobre su validez. Aunque Hernández afirma que estas situaciones son bastante marginales. Sin embargo, al contraer la enfermedad, los riesgos son más dañinas.

Los efectos de las vacunas se han traducido en reacciones locales en el lugar de la inyección, como puede ser dolor en el brazo. Acompañadas de eventos sistémicos inespecíficos, como escalofríos, fatiga, fiebres o dolores de cabeza, que se pudieron solucionar tras un par de días después de la vacunación.